Romper los patrones en el amor y construir vínculos más sanos

Aunque las personas cambian, muchas veces los conflictos se repiten. La psicóloga Fiorella Resquín explicó por qué solemos repetir ciertos patrones en las relaciones y qué podemos hacer para construir vínculos más sanos.

| Por La Tribuna
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No repetimos personas, sino patrones.

Para la psicóloga, muchas veces no se repiten las personas, sino los patrones de relación. Cuando una historia termina, es posible cambiar de pareja, pero si no se revisan las expectativas, los límites y la manera de vincularse, es probable que vuelvan a aparecer conflictos similares.

La especialista explicó que la forma en que nos relacionamos está influenciada por los aprendizajes adquiridos a lo largo de la vida. Desde los primeros vínculos aprendemos qué esperamos del amor, cómo expresamos nuestras necesidades y cómo enfrentamos los conflictos. Sin embargo, aclaró que la infancia no determina el futuro ni se trata de culpar a la familia, ya que estos aprendizajes pueden modificarse con reflexión, nuevas experiencias o un proceso terapéutico.

También señaló que la atracción no depende únicamente de lo que nos hace bien, sino de aquello que nos resulta familiar a nivel emocional. Los estilos de apego, la autoestima y las experiencias previas influyen en las personas que elegimos. Por eso, alguien con miedo al abandono puede sentirse atraído por personas distantes, mientras que otras personas confunden la intensidad, la incertidumbre o los constantes altibajos con una verdadera compatibilidad.

Una señal clara de un patrón es sentir que la historia se repite con un nombre diferente. Como por ejemplo, elegir parejas sin compromiso, cargar con toda la responsabilidad de la relación o justificar el sufrimiento. Por ello, invitó a reflexionar si en el vínculo se puede ser uno mismo, expresarse sin miedo y recibir reciprocidad.

Sostuvo que romper estos ciclos comienza por reconocerlos sin juzgarse. Trabajar la autoestima, aprender a poner límites y desarrollar una mayor conciencia emocional permite elegir desde la tranquilidad y no desde el miedo a la soledad. El objetivo, concluyó la profesional, no es encontrar una relación perfecta, sino construir vínculos basados en el respeto, la seguridad y el crecimiento mutuo.

Esta dinámica de repetición no solo afecta el plano individual, sino que impacta de manera directa en la salud mental general y en la calidad de vida de los pacientes. Cuando las dinámicas destructivas se prolongan en el tiempo, generan un desgaste emocional acumulativo que deriva en cuadros de ansiedad, apatía o aislamiento.

La intervención a tiempo permite desactivar estas inercias automáticas, dotando a la persona de herramientas críticas para detectar señales de alerta de forma temprana. Así, la reconstrucción del mapa afectivo deja de ser una idea abstracta y se transforma en un aprendizaje práctico para establecer fronteras saludables en cualquier ámbito de la vida interpersonal.

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