Ni amar más ni sentirse más amado, ¿cuál es la verdadera base de la relación estable?

Una frase repetida durante años sigue generando debate: ¿conviene elegir a quien nos ama o a quien amamos?, pero no siempre refleja cómo funcionan las relaciones saludables. El psicólogo Enrique Servín comparte las claves para comprender este dilema y qué realmente importa.

| Por La Tribuna
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Elegir de forma consciente puede marcar la diferencia en la calidad de los vínculos.

El psicólogo explicó que una relación requiere comunicación, compatibilidad, admiración mutua y compromiso para perdurar, más allá de la seguridad emocional de sentirse valorado. Elegir a alguien solo por su amor puede dar tranquilidad inicial, pero sin una conexión emocional genuina ambos terminarán insatisfechos con el tiempo.

También aclaró que amar intensamente no garantiza un mejor trato. Aunque muchas personas asocian el amor con el cuidado y la dedicación, alguien puede querer profundamente y, aun así, tener conductas controladoras, celos excesivos o dependencia emocional. Según explicó, el buen trato está más relacionado con la madurez emocional, la empatía, la capacidad para manejar las emociones y una comunicación saludable.

Existen diferencias en la intensidad de los sentimientos, el profesional comentó que es normal que, en algunos momentos, una persona se involucre más que la otra. No obstante, cuando esa diferencia es muy marcada y se mantiene en el tiempo pueden aparecer frustración, inseguridad, resentimiento y una sensación de vacío emocional.

Advirtió además que permanecer con alguien solo porque nos quiere, sin sentir lo mismo, puede generar una profunda desconexión emocional. Con el paso del tiempo pueden surgir culpa, tristeza, frustración o la de estar interpretando un papel. A esto puede sumarse la presión social de continuar en el vínculo, lo que incrementa el malestar emocional e impide que ambas personas construyan conexiones más auténticas.

Para Servín, la decisión más saludable no consiste en elegir entre amar o sentirse amado, sino en construir un vínculo donde ambas personas puedan elegirse, valorarse y comprometerse de manera genuina. Más que medir quién ama más, lo importante es que exista un intercambio equilibrado de afecto y respeto.

Enrique destacó que la terapia psicológica ayuda a esclarecer estas dudas. El proceso terapéutico permite identificar si las decisiones son impulsadas por el miedo a la soledad, la necesidad de aprobación, vivencias previas o creencias aprendidas sobre el amor, facilitando así elecciones más conscientes y alineadas con los propios valores.

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