Sociedad

Dispareunia: ¿por qué no se debe normalizar el dolor en la intimidad?

El sexo está asociado la sensaciones como el placer y el y el bienestar de las mujeres, aunque algunas personas pueden experimentar sensaciones muy alejadas de esta realidad o de estos conceptos. Según la ginecóloga Bruna Negrete, existe una gran cantidad de mujeres que normaliza sentir dolor durante o después de la intimidad sexual.

| Por La Tribuna
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Sentir dolor nunca debe normalizarse durante las relaciones de pareja, según la profesional.

Sentir dolor antes, durante o después de las relaciones sexuales no es normal y tampoco debería asumirse como una consecuencia inevitable del paso del tiempo o de determinadas etapas de la vida, indicó la profesional. Esto se denomina “dispareunia” y puede manifestarse al inicio de la penetración o durante una penetración más profunda, afectando el bienestar físico, emocional y la vida en pareja.

La principales causas de dolor durante las relaciones sexuales son las infecciones vaginales, a estas se suma la disminución de la lubricación natural producida por las células del cuello del útero y de la vagina, una situación que puede generar molestias importantes. Muchas mujeres, especialmente durante la menopausia, creen que la sequedad vaginal y el dolor son una parte normal del envejecimiento debido al descenso de los estrógenos, por lo que suelen resignarse a convivir con este problema sin buscar atención médica.

Además de las infecciones y los cambios hormonales, existen otras causas que pueden provocar dolor durante las relaciones sexuales. Entre ellas se encuentran la endometriosis, la enfermedad pélvica inflamatoria, las cicatrices de partos o cirugías, la presencia de quistes de ovario de gran tamaño que, por su ubicación y movimiento, generan molestias durante la penetración, así como las contracturas de los músculos del suelo pélvico. También pueden intervenir factores psicológicos como el estrés, la ansiedad, la depresión, los tabúes relacionados con la sexualidad o experiencias traumáticas previas, que pueden influir en la aparición o persistencia del dolor.

La especialista señaló que ignorar este síntoma puede afectar significativamente la calidad de vida de la mujer, ya que una vida sexual saludable aporta beneficios cardiovasculares y cerebrales, favorece la liberación de hormonas que ayudan a disminuir la inflamación y el estrés, mejora la circulación sanguínea y fortalece el vínculo de la pareja.

Por lo que el tratamiento del dolor vaginal durante las relaciones sexuales no debe considerarse una cuestión estética o secundaria, sino una intervención orientada al bienestar integral. Ante la presencia de molestias persistentes, la recomendación es consultar con un profesional para identificar la causa específica e iniciar el tratamiento más adecuado.

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