La crianza respetuosa propone una educación basada en el respeto, el diálogo y el establecimiento de límites con consecuencias claras, sin recurrir a la humillación ni al castigo. Sin embargo, cuando otras personas desconocen esa dinámica familiar, pueden surgir desacuerdos sobre la manera en que se corrige la conducta de un niño durante las reuniones familiares o entre amigos.
Según explicó, detrás de la idea de “si el padre no lo corrige, lo voy a hacer yo” existe una intervención que no corresponde si no cuenta con la autorización de los padres. Indicó que la disciplina es responsabilidad de quienes ejercen la crianza y que cualquier inquietud debe plantearse de adulto a adulto, para que sean los padres quienes decidan las medidas que consideren necesarias.
La disciplina y el castigo no son sinónimos, ya que la disciplina es un proceso educativo que acompaña el desarrollo del niño desde sus primeros años y que debe adaptarse a cada etapa evolutiva, ya que las necesidades y la capacidad de comprensión cambian con la edad, mientras que el castigo es cualquier consecuencia que se aplica tras una conducta, con el objetivo de eliminar la probabilidad de que esa acción se repita.
La especialista también señaló que cada padre debe hacerse responsable de la conducta social de sus hijos. Cuando una situación genera incomodidad en familiares o amigos, consideró válido que expresen su malestar con respeto o, si lo prefieren, que se alejen del ambiente, ya que soportar esas situaciones para evitar conflictos no constituye una obligación.
Para prevenir diferencias, recomendó que antes de compartir encuentros familiares o sociales se establezcan de antemano las reglas que regirán durante la reunión, como horarios, normas de convivencia, conductas permitidas y no permitidas. Agregó que estos acuerdos deben comunicarse con calma, respeto y disposición al diálogo para favorecer una convivencia saludable.
Cuatro recomendaciones para convivencia con niños
1-Comprender su etapa: Cada niño tiene necesidades distintas según su edad, por lo que es importante adaptar las expectativas a su desarrollo.
2-Permitir el movimiento: Los niños pequeños necesitan moverse y jugar, por lo que no es adecuado esperar que permanezcan quietos por mucho tiempo.
3-Educar con el ejemplo: Los adultos enseñan con sus acciones. Si actúan con respeto, los niños tenderán a imitar esa conducta.
4-Evitar los gritos: Corregir sin gritar ayuda a que los niños aprendan formas respetuosas de relacionarse y resolver conflictos.


