Hay días en los que elegir la ropa parece una misión imposible, aunque el clóset está lleno, muchas personas sienten que no tienen nada para ponerse. Para la especialista, este comportamiento no siempre tiene que ver con la cantidad de prendas disponibles, sino con emociones que pueden pasar desapercibidas.
Explicó que, cuando esta se convierte en una costumbre, puede esconder una falta de seguridad y dificultades para tomar decisiones en ese momento específico. Sin embargo, aclaró que este bloqueo no significa que la persona sea insegura o indecisa en todas las áreas de su vida.
A veces, la ansiedad y el miedo a no ser aceptado transforman la elección del atuendo en una fuente de estrés. Acosta recordó que la ropa nos presenta ante el mundo, por lo que determinar si este conflicto se vincula a la autoestima, la autoimagen o la aprobación exige conocer la historia, la autopercepción y el significado personal que cada uno le da a su vestimenta.
La profesional añadió que estas situaciones se abordan en terapia mediante una evaluación psicológica para determinar si la ansiedad afecta otras áreas, identificar los pensamientos que alimentan el bloqueo y hallar su origen. Asimismo, señaló que decir constantemente “no tengo qué ponerme” suele expresar una inconformidad personal, un momento de vida difícil o insatisfacción con uno mismo, más que un conflicto real con la ropa.
La presión de las redes sociales por lucir perfectos convierte la vestimenta en una preocupación diaria. Si este conflicto afecta la rutina, la especialista Acosta recomendó terapia para tratar la ansiedad y recuperar la calma, demostrando que el problema real radica en la autopercepción y no en el clóset.


