Paraguay sonríe más que casi todo el mundo, pero aún no vive mejor
Mientras el debate público suele medir el progreso de un país únicamente por su crecimiento económico, el World Happiness Report 2026 recuerda que el bienestar también depende de cómo las personas perciben su propia vida. Y en ese escenario, Paraguay ofrece una paradoja tan llamativa como reveladora.
El informe, elaborado por el Centro de Investigación sobre Bienestar de la Universidad de Oxford junto con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ubica a Paraguay en el puesto 39 entre 147 países en satisfacción general con la vida. Sin embargo, cuando analiza las emociones cotidianas, el país asciende hasta el segundo lugar del mundo, solo detrás de Guatemala.
La diferencia no es menor. El estudio distingue entre dos conceptos que suelen confundirse. Una cosa es la evaluación que una persona hace de toda su vida —considerando trabajo, ingresos, salud, seguridad, oportunidades y futuro— y otra muy distinta es la frecuencia con la que experimenta emociones positivas como reír, disfrutar o aprender algo nuevo durante el día.
Paraguay obtiene excelentes resultados en este último aspecto. Sus habitantes figuran entre quienes más sonríen, disfrutan y viven experiencias positivas a diario. Pero cuando deben responder si consideran que están viviendo la mejor vida posible, la calificación desciende y el país queda lejos del grupo de líderes mundiales.
El ranking vuelve a ser encabezado por Finlandia, seguida de Islandia y Dinamarca. La gran sorpresa de esta edición es Costa Rica, que alcanza el cuarto puesto y se convierte en el país latinoamericano mejor ubicado de la historia del informe. México también continúa consolidándose entre los mejores evaluados del continente.
Más allá de la clasificación, el documento deja otra conclusión importante. Los países con mayor bienestar no son necesariamente los más ricos, sino aquellos donde las personas perciben instituciones confiables, cuentan con redes de apoyo, disfrutan de buena salud y sienten libertad para decidir sobre sus propias vidas.
En el caso paraguayo, el informe destaca precisamente el fuerte apoyo social y la elevada percepción de libertad personal. En cambio, identifica debilidades en variables estructurales como la esperanza de vida saludable y la percepción de corrupción, factores que terminan influyendo en la evaluación global del bienestar.
La edición 2026 también pone el foco sobre los jóvenes y las redes sociales. Los investigadores detectan una caída sostenida del bienestar juvenil en buena parte de Europa, Norteamérica y Oceanía, especialmente entre quienes utilizan redes sociales durante muchas horas al día. No obstante, aclaran que la relación no es automática y que también intervienen factores familiares, culturales y económicos.
El mensaje final resulta especialmente oportuno para Paraguay. La calidez humana, la vida comunitaria y los vínculos familiares aparecen como fortalezas reconocidas a nivel mundial. Pero el desafío sigue siendo convertir esa riqueza social en mejores condiciones de vida. Porque sonreír ayuda a enfrentar las dificultades, aunque ninguna sonrisa puede reemplazar un sistema de salud eficiente, instituciones sólidas o mayores oportunidades para construir un futuro mejor.

