La dificultad constante para organizar el entorno cotidiano y el abandono del espacio personal pueden ser los síntomas visibles de un conflicto emocional subyacente. La psicóloga clínica Lorena Balbuena explicó que la diferencia entre un simple hábito y un problema clínico radica en el nivel de malestar, mientras que una persona ordenada puede gestionar su entorno con naturalidad, alguien con un conflicto latente percibe el caos como una fuente de angustia, culpa o parálisis que agota su energía mental.
La especialista mencionó que el desorden crónico rara vez obedece a una falta de voluntad, sino que suele estar vinculado a cuadros de estrés, ansiedad o depresión. Estas condiciones alteran la función ejecutiva del cerebro, encargada de la planificación y la toma de decisiones, lo que transforma tareas rutinarias en desafíos abrumadores.
Según afirmó, muchas personas evitan organizar su espacio como un mecanismo de defensa para no enfrentarse a la sensación de estar sobrepasadas o al miedo a cometer errores.
Para distinguir cuándo el problema requiere atención profesional, Balbuena recomendó observar tres indicadores precisos: un cambio repentino en hábitos de personas que solían ser organizadas; la parálisis funcional, donde el deseo de ordenar genera una frustración paralizante; y el abandono del autocuidado, evidenciado por la acumulación de suciedad y objetos que deterioran la calidad de vida en el hogar.
La psicóloga destacó el impacto biológico de este fenómeno al señalar que una habitación caótica eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que deteriora la memoria y disminuye la capacidad de concentración.
Por este motivo, recomendó buscar acompañamiento terapéutico cuando la voluntad ya no es suficiente para retomar el control de la vida cotidiana. La experta señaló que la terapia no tiene como fin enseñar técnicas de limpieza, sino descubrir el trasfondo emocional del desorden, recordando una premisa del doctor Medina: “El caos externo suele ser la manifestación implícita de conflictos emocionales que la persona puede estar padeciendo sin saberlo”.


