El mosto helado forma parte de las bebidas tradicionales del país y suele ser una opción frecuente para refrescarse en épocas de altas temperaturas. La profesional de la nutrición explicó que si bien no puede considerarse una bebida perjudicial, tampoco es recomendable consumirla libremente todos los días, ya que su principal aporte nutricional proviene de los azúcares naturales de la caña de azúcar.
La especialista indicó que, además del azúcar, el mosto contiene pequeñas cantidades de minerales como potasio, calcio, magnesio y hierro, así como algunos compuestos antioxidantes. No obstante, aclaró que estos nutrientes se encuentran en cantidades reducidas y que existen otros alimentos capaces de aportarlos con una menor carga de azúcar, por lo que no debe considerarse una fuente importante de vitaminas o minerales.
Gómez también señaló que el hecho de ser una bebida natural no significa que pueda consumirse sin límites. Explicó que el mosto no contiene azúcar agregada, pero sí una elevada concentración de azúcares simples que aumentan la glucosa en sangre. Además, al tratarse de una bebida prácticamente sin fibra, el organismo absorbe esos azúcares con mayor rapidez que cuando se consume una fruta entera.
Con respecto al consumo diario, la nutricionista advirtió que beber una botella de 500 mililitros de mosto todos los días implica incorporar una cantidad importante de azúcar de manera habitual. Si esta práctica se mantiene en el tiempo y no está acompañada por una alimentación equilibrada y actividad física suficiente, puede favorecer el aumento de peso, dificultar el control de la glucosa y aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas en personas con predisposición.
Es importante consumir el mosto de forma ocasional y en porciones moderadas, evitando que reemplace al agua como bebida principal. También sugirió acompañarlo con alimentos que aporten proteínas, grasas saludables o fibra para disminuir el impacto sobre la glucosa y mantener una alimentación balanceada junto con un estilo de vida activo.


