Según la profesional, así como los labios y la piel pueden resecarse durante el invierno, la mucosa de la zona íntima también puede presentar sequedad. Esto puede generar menos lubricación y causar molestias durante las relaciones sexuales.
Ante esta situación, Aguilera destacó la importancia de dedicar más tiempo al acercamiento previo. Los abrazos, las caricias y el contacto físico pueden ayudar a que la mujer se relaje poco a poco. “Primero hay que preparar la mente y después el cuerpo”, señaló la psicóloga al hablar de la importancia de la estimulación.
El calor humano también cumple un papel importante. Sentir el abrazo de la pareja y mantener un contacto cercano puede generar tranquilidad y favorecer la conexión. Por ello, insistió en que la intimidad comienza mucho antes del acto sexual, con el afecto, la atención y el trato hacia la pareja.
La especialista advirtió que la sequedad puede provocar ardor, dolor o pequeñas lesiones que no siempre son visibles, pero sí se sienten. Algunas mujeres expresan estas molestias, mientras que otras prefieren callar o aguantar por miedo o vergüenza.
Sostuvo que la pareja debe aprender a escuchar y evitar los juicios. La falta de deseo o de lubricación no siempre significa desinterés. En algunos casos, el cansancio, el estrés, la carga de trabajo y las preocupaciones también pueden disminuir las ganas de tener relaciones.
Una mujer con muchas tareas pendientes o bajo mucha presión puede tener dificultades para relajarse y conectar con el deseo. Por esta razón, la comprensión y la comunicación dentro de la pareja son importantes para evitar malos entendidos.
La entrevistada también recomendó prestar atención a las molestias frecuentes. Si existe ardor constante, dolor o sangrado, considera necesario acudir a un profesional de la salud para conocer la causa. La comodidad de la mujer y de la pareja es fundamental para mantener una vida sexual sana, saludable y placentera.
En el aspecto psicológico, el invierno también puede despertar una mayor necesidad de sentirse acompañado y abrigado. La profesional comentó que muchas personas buscan acurrucarse, abrazarse o dormir cerca de su pareja durante las noches frías.
Sin embargo, esta cercanía no tiene el mismo efecto en todos, algunas mujeres pueden sentir más sueño, menos energía y menor deseo sexual. Otras, en cambio, disfrutan más del contacto piel con piel, los abrazos o posiciones de cercanía como “la cucharita”.
Para Aguilera, el frío incluso puede favorecer la unión de algunas parejas porque pasan más tiempo juntas y buscan el calor del otro. Hay quienes sienten a su esposo, novio o pareja más cerca durante esta temporada y encuentran en ese contacto una forma de aumentar el deseo.
La especialista también mencionó la importancia de mantener hábitos saludables durante el invierno. Recomendó beber suficiente agua, cuidar la alimentación y consumir frutas con buen aporte de líquidos y vitaminas, como la mandarina y otras opciones de temporada.
Además, aconsejó realizar actividad física, salir a caminar y aprovechar de forma prudente la exposición al sol, debido a su relación con la vitamina D. También señaló que el movimiento, la hidratación y el bienestar pueden favorecer el estado de ánimo.


