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El “plan B” amoroso: qué esconde la necesidad de tener siempre a alguien

La necesidad de tener siempre una opción romántica disponible no tiene una sola explicación. Para algunas personas, saber que existe alguien interesado es una forma de sentirse acompañadas, deseadas o emocionalmente seguras. Para otras, simplemente significa mantener abiertas distintas posibilidades sin buscar un compromiso inmediato.

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La búsqueda de aprobación puede volverse constante.

Tener siempre una alternativa romántica en el radar no siempre representa un problema patológico. Para comprender este comportamiento, es fundamental observar qué motiva a la persona y cómo influye en sus relaciones. Según explicó la psicóloga Brenda Peralta, la dificultad real aparece cuando mantener a alguien “en espera” se vuelve una necesidad constante e ineludible para sentirse bien consigo mismo.

En muchos casos, este patrón de conducta está directamente relacionado con el miedo a la soledad. La profesional detalló que ciertas personas experimentan un fuerte malestar cuando carecen de un vínculo afectivo, lo que las empuja a buscar compañía como un mecanismo de defensa para evitar la sensación de vacío. En esta dinámica también entran en juego factores como el estilo de apego, las experiencias pasadas de abandono y las inseguridades personales.

Sin embargo, Peralta aclaró que no conviene generalizar. Mantener una vida social y afectiva activa puede ser, simplemente, una elección personal libre. Por ello, recomendó analizar cada situación de manera individual, prestando especial atención a las emociones que afloran cuando el individuo se encuentra sin una opción amorosa cercana.

Saber que alguien demuestra interés genera, de forma natural, seguridad, sentido de pertenencia y tranquilidad. La especialista señaló que recibir atención externa ayuda a disminuir la incertidumbre y refuerza la percepción de ser alguien querido y atractivo. No obstante, marcó una frontera clara entre el deseo saludable de compartir la vida y la dependencia emocional. En esta última, el pánico a estar solo provoca sufrimiento, ansiedad y una cacería constante de validación.

¿Los ex y las redes sociales influyen?

Mantener contacto fluido con una expareja, un “casi algo” o alguien con quien existe un coqueteo latente suele funcionar como un salvavidas emocional. Peralta destacó que, para algunos, estos vínculos representan una alternativa segura ante una ruptura. Sin embargo, advirtió que sostener estas conexiones dificulta el cierre de etapas, genera confusión y sabotea la construcción de nuevas relaciones, especialmente cuando impera la ambigüedad.

En este escenario, la autoestima juega un papel determinante. Cuando es sólida, la persona disfruta de sus relaciones sin depender de ellas para reconocer su valor. Por el contrario, una autoestima frágil convierte la atención romántica en un oxígeno artificial e indispensable. La psicóloga afirmó que disfrutar del cariño ajeno es sano, pero depender de esa aprobación para sentirse suficiente es una señal de alarma.

A esto se suma el impacto de la tecnología. Las redes sociales y las aplicaciones de citas facilitan la acumulación de opciones afectivas, lo que alimenta la falsa expectativa de que “siempre aparecerá alguien mejor” y dificulta el compromiso real.

Para la profesional, acumular “planes B” rara vez es sinónimo de abundancia emocional; más bien, evidencia la incapacidad de sentirse seguro sin el aplauso del otro. Cuando el bienestar propio depende de saber que alguien está disponible, es el momento de preguntarse qué vacío se intenta llenar.

Señales de que el “plan B” amoroso ya es un patrón

  1. Sentir ansiedad cuando nadie demuestra interés.
  2. Evitar comprometerse por miedo a perder otras opciones.
  3. Mantener vínculos ambiguos para no quedarse solo.
  4. Buscar constantemente atención y validación romántica.
  5. Necesitar saber que siempre hay alguien “disponible”.
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