Sociedad

Parecen estar bien, pero ¿cómo viven los hombres el duelo tras una ruptura?

Aunque parezca que los hombres superan las rupturas más rápido refugiándose en distracciones, la psicología advierte que a menudo solo están postergando el dolor. La presión social y la falta de espacios para hablar de sus emociones suelen desencadenar un duelo tardío, silencioso y mucho más complejo de procesar.

| Por La Tribuna
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Ver al otro seguir adelante puede impactar emocionalmente.

Las diferencias pueden comenzar en la forma en que el cuerpo responde a una separación, según explicó la psicóloga Patricia María Colmán. Las mujeres suelen sentir un impacto físico y emocional más intenso al inicio, mientras que en los hombres el estrés puede acumularse de manera más sutil y prolongada con la presencia del cortisol.

El entorno social también influye bastante. Señaló que muchas mujeres hablan abiertamente de lo que sienten con sus amigas y encuentran espacios de desahogo. En cambio, muchos hombres mantienen conversaciones superficiales sobre el dolor y cuentan con menos herramientas para expresar sus emociones.

Esta dificultad puede comenzar desde la infancia, por ejemplo las ideas como que “mostrar dolor es debilidad” o que un hombre debe ser fuerte y autosuficiente dificultan reconocer sentimientos como la tristeza, el miedo o el abandono. Para la entrevistada, si una persona no logra identificar lo que siente, también tendrá más problemas para procesarlo de manera saludable.

Por eso, después de una ruptura algunos hombres parecen seguir adelante rápidamente. Salen, conocen personas, practican deportes o se refugian en el trabajo. Colmán explicó que esta respuesta se conoce como evitación conductual y no siempre significa que la relación fue superada, sino que el dolor puede estar siendo aplazado.

Desde la terapia cognitiva conductual, estas respuestas también pueden convertirse en mecanismos de afrontamiento desadaptativos, es decir, formas poco saludables de escapar del malestar. Cuando las distracciones pierden fuerza y la novedad de la soltería desaparece, la pérdida puede sentirse con mayor intensidad y el duelo comienza a hacerse más evidente.

La ruptura también puede afectar la autoestima. La profesional mencionó que algunos hombres construyen parte de su identidad alrededor del papel que cumplen en la pareja, como ser el protector o el proveedor. Cuando la relación termina pueden aparecer pensamientos cómo “fracasé”, “no valgo nada” o “me voy a quedar solo”.

Esto puede explicar por qué algunos reaparecen meses después con mensajes o intentos de reconciliación. Según Patricia, en ese momento puede aparecer un sesgo cognitivo llamado atención selectiva: la mente deja en segundo plano los aspectos negativos de la relación y se concentra principalmente en los recuerdos felices.

Ante el dolor y la ansiedad, el hombre puede romper el contacto cero y buscar nuevamente a su expareja. En algunos casos, esto ocurre cuando la otra persona ya se encuentra en una etapa de aceptación y cierre.

La psicóloga destacó que la familia y los amigos pueden ayudar desde el acompañamiento. No siempre es necesario dar consejos: escuchar, estar presentes y validar las emociones también forma parte del apoyo. Si el malestar se mantiene o aparecen varias señales de alarma, recomendó buscar ayuda profesional.

DATOS CLAVES SOBRE EL DUELO MASCULINO

  1. Un duelo saludable puede acomodarse entre seis meses y dos años, según las habilidades personales, el contexto y la red de apoyo.
  2. La negación, el enojo, la negociación, la tristeza profunda y la aceptación pueden aparecer durante el proceso.
  3. Las creencias rígidas sobre la masculinidad, no contar con amigos con quienes hablar realmente de las emociones y no respetar el contacto cero pueden prolongar el duelo.
  4. El trabajo excesivo, el aislamiento y las distracciones constantes pueden convertirse en formas de escapar del malestar.
  5. Revisar repetidamente las redes sociales de la expareja o buscar imponer la propia presencia puede mantener el dolor activo.
  6. La irritabilidad, el enojo constante y la pérdida prolongada del interés por actividades que antes generaban placer son señales que merecen atención.
  7. El insomnio severo, los dolores de cabeza, los problemas estomacales o los cambios drásticos de peso pueden estar relacionados con el estrés acumulado.
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