¡No olvides beber agua!

Aunque en invierno la sensación de sed disminuye, el cuerpo sigue necesitando agua para funcionar correctamente. Beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día contribuye a mantener una buena hidratación, favorece el funcionamiento del organismo y ayuda a prevenir la resequedad de la piel y las mucosas, frecuente durante los meses de frío.
Cuida tus extremidades

La cabeza, las manos y los pies son las zonas por donde se pierde una mayor cantidad de calor. Por eso, es recomendable utilizar gorro, bufanda, guantes y medias abrigadas al salir de casa. Mantener estas partes del cuerpo bien protegidas ayuda a conservar la temperatura corporal y brinda mayor confort durante las jornadas de bajas temperaturas.
Renueva el aire en casa

El frío invita a mantener puertas y ventanas cerradas, pero es importante renovar el aire de los espacios interiores durante al menos 10 a 15 minutos diarios. Esta medida disminuye la acumulación de virus, bacterias y otros agentes que pueden favorecer enfermedades respiratorias, además de mejorar la calidad del aire dentro del hogar o del lugar de trabajo.


