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¿La maternidad aleja a las amigas? Cómo adaptar la relación a esta etapa

La llegada de un hijo puede modificar la dinámica de las amistades y generar sentimientos de incomprensión entre un grupo de amigas que atraviesan realidades muy diferentes. La psicóloga Liz Aguiar explica por qué pasa esta situación y qué se debe hacer para preservar el vínculo.

| Por La Tribuna
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La empatía y el diálogo ayudan a sostener la amistad entre amigas que pasan por la maternidad y quienes no.

La llegada de un hijo transforma profundamente distintos aspectos, las prioridades, las rutinas y la disponibilidad de tiempo de una mujer, pero también pueden modificarse las relaciones de amistad. Según explicó la psicóloga Liz Aguiar, muchas veces los conflictos no surgen porque una amiga sea madre y la otra no, sino por las expectativas que cada una tiene sobre cómo debería actuar o comprender la otra persona.

La especialista señaló que una de las principales dificultades aparece cuando se espera que la otra viva, piense o actúe desde la misma realidad, por lo que la empatía cumple un papel fundamental, ya que no implica compartir la misma experiencia, sino intentar comprender lo que la otra está atravesando, reconociendo al mismo tiempo que ambas tienen circunstancias diferentes.

Las diferencias suelen hacerse más evidentes cuando una persona espera que todas las actividades se adapten a su situación particular. En estos casos, es importante conversar con respeto y expresar las propias necesidades. Una amistad saludable busca el equilibrio y no se basa en determinar quién tiene más razones, sino en encontrar un punto donde ambas personas se sientan valoradas.

Durante esta etapa de la amistad también es frecuente que aparezca la sensación de que ya no existen tantas cosas en común. A medida que cada persona atraviesa experiencias distintas, pueden cambiar las conversaciones, los intereses y las actividades compartidas. No obstante, es importante destacar que una amistad sólida no depende exclusivamente de estar en la misma etapa de la vida.

Para fortalecer la amistad, una de las recomendaciones es evitar asumir lo que la otra persona piensa o siente. En lugar de recurrir a reproches, se sugiere hablar desde la experiencia propia mediante expresiones que permitan abrir el diálogo. Frases como “te extraño”, “siento que ya no compartimos tanto” o “me gustaría encontrar un momento para nosotras” suelen favorecer conversaciones más constructivas.

Las amistades pueden cambiar de forma sin perder su valor, aunque algunas dinámicas entre amigas ya no sean las mismas después de la maternidad, muchos vínculos logran fortalecerse cuando ambas personas aprenden a adaptarse a la nueva realidad y encuentran nuevas maneras de acompañarse mutuamente.

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