El fútbol se vive con una pasión desbordante en nuestro país en las últimas semanas, pero cuando las emociones se vuelven extremas, el organismo responde de manera inmediata y no siempre favorable. Durante los compromisos de la selección paraguaya, especialmente en instancias decisivas, la tensión colectiva no solo se siente en el ambiente o frente a las pantallas, sino que impacta de forma directa y severa en el sistema cardiovascular de los aficionados, alterando el ritmo natural de sus corazones.
Según explicó la doctora Gladys de Atobe, ante un estímulo emocional agudo se activa instantáneamente el sistema nervioso simpático, lo que genera una liberación masiva de hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. Esta repentina descarga química eleva de inmediato la frecuencia cardíaca y la presión arterial, obligando al músculo cardíaco a contraerse con mucha más fuerza, lo que dispara un consumo excesivo de oxígeno que, si no es abastecido correctamente por el flujo sanguíneo, puede provocar dolores de pecho, falta de circulación y arritmias.
Este impacto cardiovascular puede afectar tanto a personas jóvenes y sanas como a pacientes con afecciones previas, aunque con consecuencias muy distintas. Mientras que en un hincha saludable el estrés extremo puede desencadenar un espasmo arterial temporal conocido médicamente como el “síndrome del corazón roto”, en personas con hipertensión, diabetes o antecedentes de stents, la presión puede provocar el desprendimiento de una placa de colesterol en las arterias, derivando en un infarto agudo de miocardio.
Para evitar que el aliento a la Albirroja termine en una sala de urgencias, la especialista resalta la importancia de la prevención médica y el autocuidado durante la jornada. Los pacientes crónicos deben tomar estrictamente sus medicamentos antes del inicio del encuentro para amortiguar los picos de presión causados por los nervios, al tiempo que se debe moderar el consumo de bebidas alcohólicas, que favorecen las arritmias por deshidratación, y evitar las tradicionales picadas altas en sodio, como los embutidos.
La cardióloga aconsejó a los aficionados de alto riesgo o con antecedentes coronarios alejarse por completo de los momentos de máxima tensión, sugiriendo que salgan a caminar si se llega a instancias críticas como una definición por penales.
Asimismo, recordó que ante la aparición de cualquier dolor punzante en el pecho se debe acudir de inmediato al centro de emergencias más cercano, ya que la combinación de una intensa carga emotiva con los excesos de la jornada puede hacer que incluso un corazón sano responda de forma deficiente.


