Sociedad

Cambiar de look tras una crisis: ¿cerrar ciclos o evadir el dolor?

Las transformaciones estéticas suelen ser el primer paso que damos para recuperar el control tras un quiebre importante en nuestras vidas. Conoce, de la mano de una especialista, cómo un nuevo estilo puede impulsar la sanación o esconder heridas que aún necesitan ser procesadas.

| Por La Tribuna
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No todo cambio de imagen responde a la estética.

Un corte de cabello, un tatuaje, un cambio de color o una renovación de estilo en ocasiones suelen aparecer después de momentos que marcan un antes y un después Para la especialista, estas decisiones van mucho más allá de lo estético, ya que pueden convertirse en una forma de recuperar la sensación de control cuando la vida parece haber cambiado por completo. Sin embargo, aclaró que el verdadero significado del cambio depende de la intención con la que se realiza.

No todos los cambios de apariencia hablan de inseguridad ni todos representan crecimiento personal. La profesional explicó que cuando la decisión nace de un proceso de reflexión puede simbolizar el cierre de una etapa, fortalecer la identidad o representar el comienzo de un nuevo capítulo. En esos casos, el cambio exterior acompaña una transformación interna y se convierte en un símbolo de resiliencia. Incluso, para algunas personas, modificar su imagen puede ser el primer paso para comenzar a sanar.

La situación cambia cuando el objetivo es escapar del sufrimiento. Si la expectativa es que un nuevo aspecto haga desaparecer la tristeza, la angustia o el vacío, el alivio será solo momentáneo, ya que las emociones que no se elaboran suelen reaparecer. Por eso, Vergara recomendó preguntarse qué hay detrás de esa decisión; si el cambio representa el crecimiento vivido o si intenta ocultar un dolor que todavía necesita ser procesado.

Señaló que modificar la apariencia puede generar una sensación de bienestar por varios motivos. Al verse diferente, el cerebro deja de asociar la imagen del espejo con el momento de mayor sufrimiento y comienza a vincularla con una nueva etapa. Además, recuperar la posibilidad de decidir sobre el propio aspecto devuelve una sensación de control que muchas veces se pierde durante una crisis.

A esto se suma el efecto positivo que produce la novedad, ayudando a disminuir el estrés, mientras que un corte de cabello, un tatuaje u otro cambio pueden funcionar como rituales simbólicos para cerrar ciclos.

No obstante, la psicóloga aclaró que ese alivio no significa que el dolor haya desaparecido. Un cambio de imagen puede aportar motivación y representar un nuevo comienzo, pero no sustituye el proceso de comprender, aceptar y elaborar las emociones. Para que realmente contribuya al bienestar, recomendó acompañarlo con hábitos de autocuidado, un diálogo interno saludable y, cuando la situación lo requiera, con el apoyo de un profesional de la salud mental.

En una sociedad donde la apariencia ocupa un lugar cada vez más importante, Iris recordó que la autoestima no debería depender exclusivamente del aspecto físico. El valor de una persona no está determinado por su imagen, sino por la forma en que se relaciona consigo misma y con los demás. Por eso, insistió en que el crecimiento personal no depende de cómo nos vemos, sino de la capacidad para comprender y afrontar lo que estamos viviendo.

Sostuvo que un cambio físico puede ser una herramienta positiva cuando fortalece la autoestima y acompaña el proceso de recuperación. Sin embargo, si los cambios se vuelven constantes, nacen de la desesperación o el malestar emocional continúa afectando la vida diaria, es importante buscar ayuda profesional.

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