La especialista explicó que muchas personas comienzan proyectos con gran entusiasmo porque la novedad genera emoción, curiosidad y expectativas positivas. Sin embargo, señaló que cuando aparece la rutina, el esfuerzo sostenido o los resultados no llegan rápidamente, la motivación inicial suele disminuir y aparecen el cansancio, el aburrimiento o la frustración.
Según la psicóloga, detrás de este comportamiento pueden existir distintos factores psicológicos. Por ejemplo, la búsqueda de novedad que genera entusiasmo inicial pero decae ante la continuidad, la autoprotección del ego, al abandonar para evitar el fracaso o sentirse incapaz y la confusión entre emoción pasajera y disciplina, esperando motivación constante.
Sostener los objetivos a largo plazo requiere habilidades diferentes al entusiasmo inicial, como paciencia, tolerancia a la rutina y capacidad de continuar incluso en momentos de desánimo. Explicó que no siempre se trata de falta de interés o capacidad, sino de dificultad para atravesar etapas más lentas o repetitivas.
Además señaló que la necesidad constante de cambios o estímulos nuevos puede dificultar la permanencia en ciertas actividades. Explicó que algunas personas necesitan sentir renovación constante para mantenerse motivadas y cuando las cosas se vuelven estables o repetitivas pierden interés con facilidad.
También refirió que las redes sociales y la cultura de la inmediatez influyen bastante en este comportamiento. Indicó que actualmente las personas están expuestas a videos cortos, notificaciones permanentes y recompensas rápidas, lo que hace que el cerebro se acostumbre a estímulos constantes. Como consecuencia, actividades que requieren tiempo, repetición o resultados a largo plazo pueden sentirse más difíciles de sostener.
Además, la comparación constante en redes sociales puede provocar presión y frustración. La psicóloga explicó que, al observar versiones idealizadas de éxito o productividad, las personas sienten que su avance debería ser más rápido. Esto incrementa la ansiedad y la desmotivación, especialmente cuando los resultados esperados tardan.
La psicóloga advirtió que la ansiedad y el agotamiento mental afectan profundamente la constancia. Por un lado, la ansiedad mantiene a la mente en estado de alerta, generando pensamientos repetitivos y la necesidad de resultados inmediatos. Por otro lado, el agotamiento emocional reduce la energía psicológica necesaria para organizarse, mantener hábitos o reponerse tras cometer errores.
Asimismo, señaló que la autoexigencia extrema y la búsqueda de la perfección llevan a interpretar cualquier demora como un fracaso. Esta presión transforma el entusiasmo inicial en una obligación constante, enfocando a la persona solo en sus errores y no en los avances logrados.
Para mantener la constancia, la especialista afirmó que es clave recordar el sentido personal de cada objetivo. Explicó que si la meta está alineada con valores, bienestar o crecimiento personal resulta mucho más sencillo perseverar, incluso cuando la motivación inicial se desvanece.
Claves para sostener la motivación
• Dividir las metas grandes en pasos pequeños y alcanzables.
• Crear rutinas simples y realistas.
• Aprender a tolerar la frustración durante el proceso.
• Reducir la autoexigencia extrema.
• Entender que equivocarse forma parte del crecimiento.


