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¿Placer o compromiso?: por qué muchas mujeres normalizan fingir durante el sexo

La anorgasmia es la dificultad persistente para alcanzar el orgasmo y continúa siendo uno de los temas más invisibilizados dentro de la salud sexual. El psicólogo Víctor Quintana explicó cómo la ansiedad, la presión y las inseguridades emocionales pueden afectar la conexión con el placer durante las relaciones sexuales.

| Por La Tribuna
Muchas mujeres convierten la intimidad en una obligación emocional.

Quintana señaló que, aunque existe una fuerte conversación sobre el deseo, el rendimiento o la frecuencia sexual, pocas veces se habla de las personas que viven la intimidad desconectadas de sí mismas. “Hay silencios que pesan más que una discusión” mencionó, y uno de ellos ocurre dentro de muchas habitaciones, donde aparentemente “todo está bien”, pero el placer nunca llega”, expresó.

El profesional explicó que muchas mujeres convierten la intimidad en una obligación emocional, enfocándose más en las expectativas de la pareja que en sus propias sensaciones. Ven si el otro está satisfecho, si están haciendo “lo correcto”, si están tardando demasiado, si su cuerpo responde como debería.

Mientras la mente evalúa, el cuerpo se “desconecta”, detalló. Según indicó, ahí aparece la ansiedad de ejecución, una presión que impide que el orgasmo ocurra de manera natural. Además, mencionó que muchas personas llegan al encuentro sexual cargando culpa, miedo, inseguridades corporales, experiencias negativas previas o una educación represiva sobre el placer, haciendo que el sexo pase de ser una experiencia a convertirse en desempeño.

Quintana también afirmó que muchas mujeres terminan simulando placer o normalizando la ausencia de orgasmo durante años solo para dar el gusto a la pareja o por cansancio emocional, creyendo incluso que “no nacieron para sentir eso” . Sin embargo, aclaró que en muchos casos el origen no es físico, sino emocional, relacional o psicológico.

El especialista agregó que persisten mitos sobre el cuerpo femenino y una visión enfocada únicamente en el resultado, olvidando que el placer femenino necesita contexto emocional, comunicación y tiempo. “La anorgasmia no siempre nace en el cuerpo; muchas veces nace en la mente”, sostuvo. Finalmente, remarcó que el verdadero desafío no es “forzar el orgasmo”, sino recuperar la conexión con el cuerpo, sentirse seguro y vivir la sexualidad sin miedo, juicio ni exigencias.

Cinco tips para despejar la mente

1. Dejar de “evaluarse”: si la mente empieza a pensar “¿estoy haciendo bien?”, volver la atención a una sensación física concreta: respiración, piel o caricias.

2. Respirar lento y profundo: la respiración corta mantiene al cuerpo en alerta. Respirar lento ayuda a relajar el sistema nervioso y aumentar la conexión corporal.

3. No perseguir el orgasmo: cuanto más se obliga a alguien a llegar, más difícil suele ser. El foco debe ser sentir, no rendir.

4. Reducir la autoexigencia corporal: pensar menos en cómo se ve el cuerpo y más en cómo se siente el cuerpo.

5. Hablar sin vergüenza: pedir ritmo, pausas, caricias o expresar incomodidades disminuye la ansiedad y aumenta la seguridad emocional.

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