Sociedad

Magdalena Cubas: la madre y la primera entrenadora detrás de la “Pantera Guaraní”

Madre de la exatleta paraguaya Camila Pirelli, Magdalena Cubas recordó el largo camino que recorrieron juntas desde Ayolas hasta los Juegos Olímpicos. Entre sacrificios, viajes y sueños pendientes, encontró en su hija la continuidad de una historia marcada por el deporte y la perseverancia.

| Por La Tribuna
Magdalena Cubas admirando las fotografías de los logros de su hija. (Manu Palacios)

Mucho antes de convertirse en la madre de una de las atletas más reconocidas del país, Magdalena Cubas también construyó su propia historia dentro del deporte. Sus primeros pasos llegaron durante la etapa estudiantil y universitaria, en una época donde los Juegos Universitarios representaban uno de los escenarios más importantes para los jóvenes atletas paraguayos.

Recordó que el deporte no solo marcaba competencias, sino amistades, relaciones y proyectos de vida. Incluso fue distinguida como mejor atleta universitaria, aunque su carrera terminó abruptamente cuando debió incorporarse al mundo laboral. En aquellos años, explicó, las oportunidades para continuar una carrera deportiva o acceder a becas en el exterior eran prácticamente inexistentes, especialmente para las mujeres.

La vida volvió a acercarla al atletismo años después, ya instalada en Ayolas junto a su familia. Allí comenzó a observar el potencial de sus hijos, especialmente de Camila, quien desde pequeña mostró facilidad para distintas disciplinas deportivas. Tras la muerte de su esposo, cuando Camila tenía apenas cinco años, el deporte pasó a convertirse también en una herramienta de contención y formación.

Magdalena recordó que fue ella quien incentivó a su hija a iniciarse en el atletismo luego de practicar natación y patinaje artístico. Inclusive, durante los primeros años asumió el rol de entrenadora improvisada hasta que Camila empezó a competir oficialmente y llamó la atención de entrenadores nacionales.

El punto de quiebre llegó cuando un entrenador vio competir a la joven atleta y aseguró que podía convertirla en campeona. Aquella afirmación confirmó algo que Magdalena ya intuía desde hacía tiempo. “Yo veía el potencial que tenía Camila desde chiquitita”, recordó durante la entrevista.

Sin embargo, el camino implicó sacrificios constantes. Camila debía viajar desde Ayolas hasta Asunción para entrenar mientras continuaba estudiando y, con apenas 14 años, comenzó un proceso de desarraigo que transformó la dinámica familiar. Magdalena recordó que durante años acompañó cada paso de su hija entre viajes, competencias y esfuerzos económicos.

El gran sueño terminó de tomar forma cuando Camila obtuvo una beca deportiva para estudiar en Estados Unidos. Magdalena confesó que ver a su hija alcanzar esa oportunidad significó concretar aquello que ella misma no pudo vivir durante su juventud. “El sueño que yo no pude realizar se iba a concretar a través de ella”, expresó emocionada.

La atleta estudió Biología en la universidad y al mismo tiempo desarrolló la carrera que años después la llevaría a competencias internacionales y a representar al Paraguay en los Juegos Olímpicos. Para Magdalena, cada logro tuvo un significado especial porque detrás existieron años de disciplina, acompañamiento y esfuerzo familiar.

Y dentro de ese recorrido, Magdalena también destacó el papel fundamental de su hijo Giovanni, médico, jugador de rugby y apasionado del deporte, quien acompañó constantemente a su hermana en competencias y desafíos como apoyo médico y emocional. Su presencia permanente, el cuidado y el respaldo incondicional reflejan una relación marcada por la unión y el compromiso familiar, valores que, según destacó, siempre intentó inculcar en sus hijos.

Con emoción, sostuvo que uno de los momentos más especiales fue ver a su hija competir ante el público paraguayo durante los Juegos Suramericanos de 2022. Recordó la multitud acompañando las pruebas de atletismo y comparó esa escena con los antiguos Juegos Universitarios que marcaron su juventud.

Hoy, al mirar hacia atrás, siente que cada esfuerzo tuvo sentido, más allá de las medallas o los títulos, considera que el mayor logro fue formar a una mujer comprometida con el deporte, la educación y también con la protección ambiental, una pasión que ambas comparten desde hace años.

Previo al Día de la Madre, Magdalena Cubas resume su historia como la de una mujer que sostuvo los sueños de su hija incluso cuando parecían lejanos. Y aunque la “Pantera Guaraní” ya dejó una huella en el deporte paraguayo, asegura que el verdadero legado será inspirar a nuevas generaciones. “No tiene que quedarse una sola pantera. Tiene que haber muchas más”, afirmó.

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