La especialista señaló que las redes sociales y la mensajería instantánea facilitaron enormemente la conexión entre las personas, aunque también pueden alejar de la interacción real y genuina. Explicó que no se trata de rechazar la tecnología, sino de replantear el uso que se le da y el lugar que ocupa dentro de los vínculos afectivos. Recordó además que durante la pandemia las plataformas digitales e internet fueron herramientas fundamentales para mantener el contacto con los seres queridos.
En ese sentido, Jackeline explicó que acciones cotidianas como “dejar en visto”, tardar en responder mensajes o estar conectado sin contestar suelen generar inseguridad emocional en muchas personas, ya que el ser humano necesita del encuentro y la interacción con otros. Indicó que, en muchos casos, la falta de respuesta es interpretada como rechazo, distancia o desinterés, lo que puede provocar ansiedad y malestar emocional.
La especialista también afirmó que la necesidad constante de validación digital mediante “likes”, reacciones o historias compartidas está modificando la forma en que las personas entienden el amor y el interés afectivo. Según detalló, cuando no existe una comunicación clara, muchas personas realizan interpretaciones o asumen situaciones que no necesariamente son reales, dando lugar a pensamientos automáticos que alimentan la inseguridad, la ansiedad y conflictos innecesarios dentro de la pareja.
Por otra parte, manifestó que la hiperconectividad puede generar una fuerte necesidad de validación y una constante comparación con relaciones que se observan en redes sociales. Explicó que en internet generalmente solo se muestran los aspectos positivos o ideales de una relación, mientras que la realidad de los vínculos suele ser mucho más complicada.
En relación con las aplicaciones de citas, la psicóloga consideró que la sobreoferta de opciones puede dificultar el compromiso y fomentar relaciones más superficiales o descartables. Comparó estas plataformas con un catálogo digital de personas y sostuvo que tanta estimulación puede llevar al cerebro a una búsqueda permanente de la “persona perfecta”, una idea poco realista que termina afectando la construcción de vínculos genuinos y estables.
Recomendó desarrollar hábitos y límites digitales saludables para evitar relaciones emocionalmente adictivas o desgastantes. Entre ellos, destacó la importancia de entrenar la conciencia para identificar qué contenidos ayudan realmente al crecimiento personal y cuestionarse desde qué lugar se busca interactuar con el otro, o sea, si desde un amor consciente o desde la necesidad constante de aprobación y aceptación.


