El veterinario Diego Dacak señaló que en sí existe una relación entre la personalidad de un perro y la de su dueño, aunque aclara que no se trata de una conexión “mágica” ni absoluta. Explicó que distintos estudios en etología y psicología identifican correlaciones entre ciertos rasgos humanos y determinadas conductas caninas, especialmente en aspectos relacionados con sociabilidad, ansiedad y reactividad.
Dacak indicó que personas más activas y sociables suelen convivir con perros más exploradores y predispuestos a la interacción, mientras que dueños con altos niveles de ansiedad o estrés crónico pueden tener mascotas más reactivas o sensibles. Aclaró que esto no significa que el perro copie directamente a la persona, sino que se produce un fenómeno de acoplamiento conductual y emocional generado por la convivencia diaria.

La etología interpreta este vínculo a partir de tres pilares principales. El primero es la selección y compatibilidad, ya que las personas tienden a elegir perros que encajan con su estilo de vida o expectativas. El segundo es el aprendizaje social, donde el animal incorpora constantemente señales humanas como el tono de voz, el lenguaje corporal y las rutinas cotidianas. El tercero es la sincronización emocional, debido a que existen evidencias de que perros y dueños pueden sincronizar respuestas fisiológicas relacionadas con el estrés, como los niveles de cortisol.
El especialista sostuvo que la influencia es mutua, ya que el humano elige al perro considerando genética y preferencias, mientras que el animal se adapta al ambiente mediante aprendizaje y experiencia. Además, remarcó que muchas conductas son reforzadas de forma inconsciente por los propios dueños. Como ejemplo, mencionó situaciones donde una persona acaricia o sobreprotege excesivamente al perro durante episodios de miedo, lo que puede perpetuar respuestas ansiosas.
Dacak también afirmó que humanos y perros pueden compartir ciertos rasgos emocionales, especialmente ansiedad, tranquilidad y reactividad. Esto ocurre por el ambiente compartido y por la capacidad de los animales para interpretar señales emocionales humanas de manera constante.
En ese sentido, advirtió que un dueño ansioso sí puede convertirse en un factor de riesgo para desarrollar conductas ansiosas en el perro, sobre todo cuando existen reglas inconsistentes, señales de inseguridad o refuerzos involuntarios frente al miedo. No obstante, aclaró que no se trata de una consecuencia automática, sino de un proceso influenciado por múltiples factores vinculados a la convivencia y al entorno.


