Mantené tus libros sanos
La conservación de una biblioteca personal requiere que los libros se mantengan en posición vertical para evitar que el peso deforme la encuadernación. Es vital alejarlos de la luz solar directa porque los rayos ultravioleta decoloran las portadas y vuelven el papel quebradizo en poco tiempo. Evitá guardarlos en lugares con humedad elevada como sótanos o paredes exteriores donde el moho pueda proliferar y destruir las fibras del papel.
Cuidado de tus toallas

Para que tus toallas mantengan su suavidad, evitá el uso excesivo de suavizantes que impermeabilizan las fibras. Lavalas con agua tibia y un chorro de vinagre blanco para eliminar residuos de jabón y malos olores persistentes. No sobrecargues el lavarropas, así el enjuague es eficiente y las telas no quedan apelmazadas tras el ciclo. Sacudí cada pieza con fuerza antes de colgarla para abrir las fibras y recuperar el volumen del tejido original.
Zapatos siempre frescos

Para eliminar el mal olor de tus calzados, espolvoreá un poco de bicarbonato de sodio en su interior cada noche. Dejá que el producto actúe durante la madrugada para que absorba la humedad y neutralice las bacterias que causan el aroma. Por la mañana sacudí bien el exceso antes de ponértelos y notarás una sensación de limpieza mucho más duradera. Si se mojan por la lluvia, rellénalos con papel de diario para que absorba el agua sin deformar la estructura.


