La autoestima influye de forma directa en la manera en que una persona decide vestirse. La experta en psicología, Teresa Galeano, señaló que cuando esta valoración personal está fortalecida, la elección de la ropa se realiza desde el gusto, la comodidad y la identidad.
Muchas inseguridades no surgen de la vestimenta en sí, sino de los mensajes que se aprenden a lo largo de los años. La profesional comentó que las mujeres en especial crecen expuestas a opiniones sobre su apariencia, lo que condiciona sus elecciones y la pregunta deja de ser qué les gusta y pasa a centrarse en qué dirán los demás.
La profesional advirtió que los comentarios externos pueden generar un impacto sostenido. Explicó que frases repetidas pueden convertirse en una crítica interna constante, limitando la posibilidad de expresarse. Añadió que esto influye en la construcción de la identidad, ya que la vestimenta también forma parte de cómo una persona se muestra en distintas etapas de su vida.
Galeano sostuvo que, en muchos casos, la ropa deja de ser una elección personal y se transforma en una forma de evitar el rechazo. Esto responde a la necesidad de aceptación, lo que lleva a priorizar la mirada ajena por sobre el propio deseo y este mecanismo puede generar una desconexión con la identidad.
Fortalecer la autoestima implica tomar decisiones desde lo personal. Galeano recomendó comenzar con cambios progresivos, revisar el diálogo interno y permitir pequeñas elecciones que representen a la persona. Señaló que la seguridad no depende de seguir tendencias, sino de sentirse representada por lo que se usa. Vestirse con seguridad no significa seguir una moda, significa poder decir: “esto me representa”, “esto me hace sentir bien”, “esto también soy yo”. Y cuando una persona empieza a vestirse desde ese lugar no solo cambia su imagen externa; también empieza a recuperar una parte muy valiosa de su identidad.
Claves para fortalecer la autoestima
1 -Preguntarse: “¿me gusta?”, “¿me siento cómoda?”, “¿esto tiene algo de mí?”. La seguridad empieza cuando la persona se da permiso de elegir desde su propio gusto.
2-Observar y dialogar: muchas veces no es la ropa la que incomoda, sino la forma dura en que nos miramos. Cambiar la crítica por una mirada más amable es fundamental.
3-Actos de autenticidad: usar ese color que siempre le gustó, ese accesorio que nunca se animó, esa prenda que la hace sentir más viva. La autenticidad se entrena.


