Según la profesional existe una dificultad creciente para tolerar los momentos sin actividades, más que una preferencia por estar ocupado, se trata de una forma de regular emociones. Mantenerse en movimiento permite evitar el contacto con el vacío, la ansiedad o pensamientos incómodos. En Paraguay, este comportamiento se ve reforzado por una cultura altamente social, donde el encuentro y la participación tienen un valor central.
Una persona “taha taha”, es aquella que se acopla a todos los planes y puede ser una conducta socialmente adaptativa, pero también una estrategia de evitación, mencionó Meza, desde la psicología, no se busca etiquetar este comportamiento como negativo. Cuando no hay planes, muchas personas experimentan inquietud, aburrimiento o ansiedad, lo que evidencia una dificultad para habitar el tiempo a solas sin incomodidad y en estos casos, el silencio deja de ser descanso y se percibe como una exposición interna.
Otro aspecto relevante es la dificultad para establecer límites, las personas “taha taha” suelen mostrar alta sociabilidad y necesidad de pertenencia, pero también pueden tener problemas para priorizar o rechazar invitaciones sin culpa, lo que puede derivar en sobrecarga social y desgaste emocional.
Desde el cuidado de la salud mental, la psicóloga Silvia Meza explicó que el desafío no es dejar de ser sociables, sino incorporar mayor conciencia sobre las decisiones. Alternar entre actividad y pausa, y resignificar el tiempo a solas como un espacio de equilibrio, es clave para un bienestar emocional y físico más estable.


