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Antojos de invierno: por qué el cuerpo pide harinas y dulces cuando hace frío

En los días fríos crecen las ganas de comer dulce y también comidas con harina. La nutricionista Azucena Gómez explica qué pasa en el cuerpo y cómo manejar estos antojos de forma equilibrada.

| Por La Tribuna
El frío trae antojos dulces y salados, mezcla de necesidades físicas y emocionales.

Durante el invierno, la nutricionista Azucena Gómez señaló que es muy común que aumenten los antojos tanto dulces como salados, especialmente aquellos con harinas. Según explicó, esto tiene varias razones, por un lado, el cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura y, por otro, hay cambios hormonales relacionados con el estado de ánimo.

Indicó que, al haber menos exposición al sol, disminuye la serotonina, lo que lleva a buscar alimentos que generen bienestar rápido, como dulces o comidas más densas. Además, agregó que el frío también despierta un componente emocional que invita a consumir comidas calientes y reconfortantes.

En cuanto a los tipos de antojos, explicó que no todos responden a lo mismo. Mientras que el antojo dulce suele estar más relacionado con la necesidad de energía rápida o con lo emocional, afirmó que los antojos salados o con harinas, como la tortilla o la pireca, están más ligados a la saciedad, el confort e incluso a costumbres culturales. Sin embargo, aclaró que, en ambos casos, no siempre se trata de una necesidad real del cuerpo, sino de una combinación de factores físicos, emocionales y del entorno.

Frente a estos antojos, recomendó no verlos como algo negativo. Para la nutricionista, lo importante es aprender a interpretarlos, preguntándose si realmente hay hambre o si se trata de cansancio, estrés o aburrimiento. En ese sentido, insistió en que la clave está en no prohibir, sino en elegir mejor y mantener el equilibrio.

A la hora de buscar alternativas, Gómez propone opciones más nutritivas sin perder el disfrute. Para lo dulce, sugirió incorporar chocolate amargo (70% o más), frutas con frutos secos o yogur natural con cacao o canela. En el caso de lo salado, recomendó preparar tortillas al horno en lugar de fritas, usar harinas integrales y optar por panes caseros con semillas. Remarcó que no se trata de dejar de comer lo que gusta, sino de hacerlo de manera más equilibrada.

En relación a las preparaciones con harina, destacó que pequeños cambios pueden mejorar su valor nutricional. Según la nutricionista, es útil usar harinas integrales o combinarlas, agregar proteínas como huevo, queso o carnes, sumar vegetales y reducir frituras, priorizando el horno o la plancha. Explicó que estos ajustes ayudan a lograr comidas más completas y saciantes.

También subrayó que el frío y la menor exposición al sol influyen directamente en la alimentación. Señaló que estos factores pueden afectar el estado de ánimo y aumentar la búsqueda de alimentos calóricos y reconfortantes, por lo que es clave mantener un equilibrio sin caer en extremos.

Para la nutricionista Azucena Gómez, cuando hay un buen orden en el día a día, los antojos dejan de ser un problema y pasan a formar parte de una alimentación consciente. No se trata de dejar de disfrutar, sino de aprender a alimentarse mejor y de manera sostenible en el tiempo.

Claves para un invierno equilibrado:

No prohíbas: La restricción genera más deseo. Elegí la versión nutritiva.

Sumá proteína: Agregar huevo o queso a tus masas te hará sentir lleno por más tiempo.

Cocina en casa: Controlar los ingredientes y el método de cocción (horno vs. fritura) es el 80% del éxito.

Hidratate: A veces confundimos sed con hambre. Tomar infusiones calientes ayuda a regular la temperatura.

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