Sociedad

Movimiento 4B: autoprotección frente al agotamiento vincular y desigualdad

El Movimiento 4B (no sexo, no citas, no matrimonio, no hijos) se interpreta como una respuesta psicológica de autoprotección ante el agotamiento vincular. El psicólogo Enrique Servín lo analizó como autoprotección frente al desgaste y la desigualdad, señalando sus pros y contras en contextos como Paraguay.

| Por La Tribuna
Ante la impresión de falta de seguridad o equidad, las mujeres crean un “perímetro de protección”.

Según Enrique Servín, cuando el costo emocional de las relaciones, como la carga mental, la desigualdad o los cuidados no remunerados, supera los beneficios, la psiquis opta por retirarse como forma de preservar recursos. En ese sentido, señaló que no se trata de una patología, sino de una reacción racional frente a un modelo que genera burnout relacional.

Desde la psicología social, indicó que este movimiento también puede leerse como un mecanismo de autodefensa colectiva. Sostuvo que, ante la impresión de falta de seguridad o equidad, las mujeres crean un “perímetro de protección”, retirando su capital afectivo y corporal para evitar situaciones de violencia o explotación. Así, diferenció el 4B de la soltería tradicional, al señalar que no responde a la falta de oportunidades, sino a una decisión consciente, con una intención política e identitaria de no participar en un sistema considerado injusto.

En contextos como Paraguay, advirtió que adoptar esta postura implica un costo emocional importante. Según el especialista, muchas mujeres pueden experimentar un sentimiento de “exilio social”, ya que la vida adulta suele organizarse en torno a la pareja y la familia. Esto puede generar problemas con el entorno cercano y un duelo por no cumplir con las expectativas tradicionales.

Además, el psicólogo mencionó que el juicio social constante puede derivar en una hipervigilancia emocional. Sin embargo, destacó que el principal beneficio es la recuperación de la autonomía, al liberar energía que antes se destinaba a la gestión de una pareja, permitiendo enfocarse en el desarrollo personal, la independencia y el autocuidado.

En cuanto a la identidad, explicó que se produce una transformación profunda, al dejar de buscar validación masculina, puede surgir inicialmente una crisis, pero con el tiempo se fortalece una autoestima más sólida e independiente. La mujer, según el psicólogo, deja de verse como objeto de elección para convertirse en sujeto de acción, aunque advirtió sobre el riesgo de construir una identidad rígida o defensiva.

No obstante, subrayó que el movimiento también implica riesgos, el aislamiento y la soledad pueden aparecer si no se construyen redes de apoyo reales. Además, explicó que, aunque desvincularse del “mercado del deseo” reduce la ansiedad por agradar, puede generar nuevas presiones, como la exigencia ideológica o la dificultad de encontrar otras fuentes de validación. En este sentido, destacó la importancia de las comunidades entre mujeres, aunque advirtió que, culturalmente, la amistad aún no reemplaza completamente los vínculos tradicionales en términos de cuidado y compromiso.

Concluyó que el 4B puede sostenerse como un estilo de vida saludable siempre que exista propósito, red social y bienestar interno. El especialista enfatizó que no hay un único modelo válido, tanto el 4B como las relaciones tradicionales pueden ser saludables si son elegidas libremente y sin violencia. Para Enrique Servín, la clave está en la autonomía y en la posibilidad de que cada mujer defina su propio camino vincular sin imposiciones.

¿POR QUÉ 4B?

El Movimiento 4B es una tendencia social y política que nació en Corea del Sur alrededor de 2019 y se ha extendido globalmente. Su nombre proviene de cuatro palabras coreanas que comienzan con el prefijo “bi” (que significa “no”).

Representa una postura radical de desconexión del sistema patriarcal a través de cuatro renuncias fundamentales:

  1. Bihon (no al matrimonio): Rechazo a la institución del matrimonio formal, considerada una estructura de desigualdad y carga doméstica.
  2. Bichulsan (no a los hijos): Decisión consciente de no procrear para evitar la penalización laboral y social que conlleva la maternidad.
  3. Biyeonae (no a las citas): Renuncia a las relaciones románticas con hombres, evitando el desgaste emocional y los riesgos de violencia.
  4. Bisezseu (no al sexo): Rechazo a mantener relaciones sexuales con hombres como forma de recuperar la plena autonomía sobre el propio cuerpo.

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