La doctora Paola Palacios, especialista en geriatría, explicó que la sexualidad sigue siendo un pilar fundamental del bienestar físico y emocional en la adultez mayor, desmintiendo el mito de que la libido “caduca” al llegar a la jubilación.
“La sexualidad no expira, sino que se transforma y evoluciona”, afirmó la experta. Según comentó, aunque el organismo atraviesa cambios fisiológicos inevitables, la capacidad de sentir y dar placer permanece intacta. En esta etapa, al desaparecer la presión reproductiva, el vínculo suele enfocarse más en la calidad del encuentro y la conexión afectiva.
Remarcó que mantener una vida sexual activa es beneficiosa para la salud. A nivel físico, ayuda al sistema inmune, mejora la salud cardiovascular y contribuye a la elasticidad de los tejidos genitales. En lo emocional, fortalece la autoestima, reduce la ansiedad y mejora el vínculo con la pareja.
Sobre la frecuencia, aclaró que no existe una cantidad “normal”. Lo importante es que sea satisfactorio para cada persona o pareja. Aunque en algunos estudios se menciona un promedio de tres veces por semana, la especialista insiste en que no es una regla, sino una referencia. Respecto al deseo, señaló que puede disminuir, pero no es obligatorio. Esto puede deberse a factores hormonales. como la menopausia o la andropausia; enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión; efectos de medicamentos o incluso factores sociales, como el prejuicio de que las personas mayores no tienen vida sexual.
Masturbación: una práctica saludable
Palacios afirmó que la masturbación es totalmente saludable y recomendable en la adultez mayor. Según la especialista, ayuda a conocer los cambios del propio cuerpo, mejora la lubricación vaginal en las mujeres, favorece la función eréctil en los hombres y libera endorfinas que impactan positivamente en el ánimo y el descanso.
Juguetes sexuales: aliados del placer
En la misma línea, explicó que el uso de juguetes sexuales es seguro y puede ser de gran ayuda, siempre que sean de materiales adecuados y se mantenga una buena higiene. La especialista destacó que estos dispositivos pueden compensar la pérdida de sensibilidad o dificultades físicas, facilitando el placer sin exigir demasiado esfuerzo.
Ante molestias o dificultades, insistió en que no hay que resignarse ni sentir vergüenza. Existen tratamientos efectivos tanto para la sequedad vaginal como para los problemas de erección, y consultar a tiempo permite mejorar la calidad de vida.
Como recomendaciones, destacó la importancia de la comunicación con la pareja, ampliar la idea de sexualidad más allá de la penetración, adaptarse a los cambios del cuerpo, utilizar lubricantes y respetar ritmos más lentos, disfrutando del proceso sin apuros.
El riesgo de ITS en adultos mayores es alto debido a la falta de uso de preservativos y cambios biológicos. ITS comunes son VIH, sífilis, clamidia, gonorrea y herpes genital, a menudo asintomáticas. Por eso recomendó que es crucial consultar a profesionales, geriatras, urólogos, ginecólogos, especialistas en salud sexual o psicológica ante cualquier duda.
Para la doctora el mensaje es claro: “la sexualidad en la vejez no desaparece, se transforma”, entendiendo que el deseo no se jubila, sino que es clave para vivir una madurez plena, donde el placer y la intimidad siguen siendo parte del bienestar.


