Las relaciones tóxicas se caracterizan por perder el equilibrio básico de cualquier vínculo, mencionó Torales. La responsabilidad afectiva debe ser mutua, y cuando esto falta, la dinámica se vuelve rígida, desigual y centrada en una sola persona, dejando de lado el respeto y el cuidado compartido. En estos casos, la relación deja de ser un espacio de crecimiento y se convierte en un entorno que limita el bienestar emocional de una de las partes o de ambas.
Algunas de las señales que compartió la experta en psicología son la pérdida de la identidad personal, la incoherencia afectiva “cuando lo que se dice no coincide con lo que se hace”, la baja autoestima y una sensación de confusión o desconfianza que se siente todo el tiempo en la relación. Estas situaciones suelen desarrollarse de forma progresiva, lo que dificulta identificarlas en una primera instancia.
Una de las principales razones por las que resulta difícil salir de este tipo de vínculos es la tendencia a buscar lo familiar, muchas veces las personas que crecieron en entornos donde los conflictos eran cotidianos pueden interpretar esas dinámicas como normales y replicarlas en sus relaciones de pareja. A esto se suman factores como la falta de autoconocimiento, la baja valoración personal y la ausencia de redes de apoyo, como amigos o familiares.
En la parte emocional, según Torales, influyen creencias distorsionadas, como la idea de que no se encontrará una relación mejor o que no se merece un vínculo más sano. Estas percepciones afectan la capacidad de tomar decisiones y refuerzan la idea de que hay que “aguantar” o “quedarse” en relaciones dañinas. Además, la dependencia emocional puede llevar a evitar la soledad, entendida erróneamente como un estado negativo, cuando en realidad puede ser una oportunidad de analizarse a sí mismo.
Frente a este escenario, la especialista indicó que el proceso de salida requiere tiempo y acompañamiento y los pasos más importantes están en reconocer el problema, aceptar la necesidad de cambio, permitirse transitar el duelo, resignificar la experiencia y reconstruir la identidad personal.
Para el proceso de recuperación personal, mirarse con paciencia, respetar los propios tiempos y evitar iniciar una nueva relación sin haber trabajado previamente en la estabilidad emocional es primordial para salir de una relación tóxica y recuperar el bienestar se debe fortalecer la propia identidad.
Cinco pasos para salir de la toxicidad
1-Autoconocimiento: Comprender la propia historia personal y la forma en que se construyen los vínculos es el punto de partida.
2-Entender el origen: Es fundamental reconocer de dónde provienen ciertas heridas emocionales o experiencias que influyen en la tolerancia a dinámicas conflictivas.
3-Identificar el apego: Reconocer el estilo de apego, ya sea ansioso, evitativo, inseguro o ambivalente, ayuda a entender cómo se establecen los vínculos.
4-Tomar distancia real: Salir de una relación tóxica implica una decisión concreta de alejarse, no sólo de la persona, sino también de los espacios, entornos sociales o vínculos asociados a esa dinámica.
5-Evitar reactivar el vínculo: Es importante limitar el contacto con elementos que generen recuerdos intensos, como ciertos lugares o músicas asociadas a la relación.









