Después de la Semana Santa, que se marca por comidas abundantes y cambios en la rutina, es importante recuperar hábitos que permitan regular nuevamente el organismo, explicó la nutricionista Doris Villalba.
Uno de los principales errores luego de la Semana Santa es intentar “compensar” los excesos con ayunos prolongados, salteando comidas o reduciendo drásticamente la ingesta para tener la percepción de iniciar una purgación. Este tipo de conductas, además de ser difíciles de sostener, suelen aumentar la ansiedad y el apetito, favoreciendo nuevos episodios de descontrol, mencionó Villalba.
En cuanto a la alimentación, Villalba sugirió priorizar alimentos simples y de fácil digestión, como el consumo de agua, frutas, verduras y legumbres, que ayudan a mejorar la saciedad y el tránsito digestivo. También subrayó que pueden incorporarse yogures o alimentos fermentados, junto con proteínas magras y preparaciones con menor contenido de grasas y sal durante algunos días.
El desafío no está en evitar las comidas especiales de la fecha, sino en sostener una relación equilibrada con la alimentación. “La estrategia más efectiva no es prohibir, sino incorporar hábitos simples que permitan comer con orden y sin culpa”, agregó la profesional.


