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Salud mental materna: el impacto de la depresión posparto y el rol del entorno

La salud mental en el embarazo y durante el primer año del bebé suele no recibir la atención necesaria, a pesar de ser clave. Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres atraviesa algún tipo de dificultad emocional, entre ellas la depresión posparto, una condición frecuente pero muchas veces poco visible.

| Por La Tribuna
La depresión posparto provoca tristeza, ansiedad y agotamiento en la madre.

La licenciada Claudia Marecos, psicóloga clínica y perinatal, explicó que la depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que puede manifestarse poco después del nacimiento o incluso hasta un año más tarde. “Se trata de un cuadro que afecta profundamente a la mujer, generando sentimientos de tristeza intensa, ansiedad y un cansancio extremo que dificulta las actividades diarias, incluso el cuidado personal y del bebé”, señaló.

A diferencia de lo que muchas veces se cree, no existe una única causa, enfatizó que se trata de una combinación de factores físicos y emocionales. Tras el parto, los niveles hormonales como el estrógeno y la progesterona descienden de forma abrupta, lo que produce cambios químicos en el cerebro que influyen en el estado de ánimo.

A esto se suma la falta de descanso, el agotamiento físico y las exigencias propias de la maternidad. Aclaró que es importante entender que no es culpa de la madre. Muchas mujeres se sienten culpables por lo que están viviendo, pero es un trastorno que requiere comprensión y acompañamiento.

Los efectos de la depresión posparto no solo impactan en la madre, sino también en el bebé. Diversos estudios demuestran que este cuadro puede dificultar la capacidad de la madre para responder a las necesidades físicas y emocionales de su hijo. Esto puede generar estrés en el bebé y afectar su desarrollo integral, incluyendo aspectos cognitivos, sociales y emocionales.

Además, la especialista advirtió que la depresión posparto afecta el vínculo temprano, ya que las madres suelen mostrar menos interés en el cuidado del bebé, impactando su desarrollo como también puede perjudicar la lactancia, llevando a menor motivación o destete precoz. En casos graves, las consecuencias pueden incluir conductas agresivas hacia el bebé o la madre, llegando a riesgo de suicidio o daño al niño, por lo que Marecos enfatizó que es de suma importancia la detección temprana.

Claves para prevenir y acompañar la depresión posparto

Frente a esta situación, la prevención y el acompañamiento juegan un rol clave. La licenciada recomendó observar los cambios emocionales desde el embarazo y no minimizarlos. Hablar sobre lo que se siente, apoyarse en personas cercanas y pedir ayuda son pasos fundamentales. “Contar con una red de apoyo permite que la madre tenga espacios de descanso y cuidado personal, lo cual es esencial”, afirmó.

También destacó la importancia de llevar un estilo de vida saludable, mantener una alimentación equilibrada, evitar el consumo de alcohol y realizar actividad física, como caminatas, que ayudan a mejorar el estado de ánimo. El vínculo con la pareja y la comunicación también son factores protectores, así como informarse sobre la maternidad y compartir ese proceso.

La lactancia materna, además de sus beneficios nutricionales, favorece el vínculo emocional y estimula la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor. Asimismo, participar en grupos de apoyo puede ayudar a reducir la sensación de soledad y brindar contención emocional.

Insistió en la importancia de consultar con un profesional de la salud mental ante la presencia de síntomas. “Pedir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia en la recuperación de la madre y en el bienestar del bebé”, concluyó.

La depresión posparto es una realidad que atraviesan muchas mujeres, pero con información, acompañamiento y atención adecuada es posible abordarla y que sea más llevadera esta etapa de una manera más saludable.

Claudia Marecos, psicóloga clínica y perinatal.

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