Iglesia advierte sobre fragilidad emocional y desconexión espiritual en el siglo XXI

El hermano Tomás Sosa instó a la ciudadanía a realizar una pausa frente al vértigo tecnológico para fortalecer los vínculos familiares durante la Semana Santa.

| Por David Martinez
Hermano Tomás Sosa, Capuccino.

La vivencia de la espiritualidad en la era digital enfrenta desafíos estructurales debido al ruido constante de las redes sociales y la aceleración del ritmo de vida. El hermano Tomás Sosa, franciscano capuchino, reflexionó sobre la necesidad de recuperar espacios de silencio y meditación para contrarrestar la fragilidad afectiva que afecta a la sociedad contemporánea.

Según el religioso, la Semana Santa no debe reducirse a una tradición folclórica, sino consolidarse como una oportunidad para desconectarse de la tecnología y reconectar con los valores fundamentales de la fe y la convivencia armónica.

Sosa señaló que, aunque en Paraguay persiste una fuerte religiosidad popular, existe una brecha preocupante entre las prácticas litúrgicas y el comportamiento cotidiano. El aumento de la violencia intrafamiliar evidencia una falla en la internalización de los preceptos cristianos, donde la asistencia a la iglesia no siempre se traduce en una transformación de la conducta ordinaria.

Esta dualidad representa un reto para los pastores, quienes deben trabajar en que el mensaje religioso aterrice de forma efectiva en la realidad de las familias para mitigar la crisis de valores actual.

El desafío de la empatía y la crisis vocacional

En el programa Espresso Informativo de La Tribu 650 AM, el hermano capuchino explicó que la Iglesia atraviesa una disminución sensible en el número de jóvenes que ingresan a los seminarios y centros de vida consagrada. Este fenómeno se enmarca en una sociedad que prioriza el individualismo por sobre el servicio al prójimo.

El mensaje del lavatorio de los pies, central en el Jueves Santo, es un llamado directo a combatir la indiferencia y abrir los ojos ante las necesidades de quienes comparten el entorno laboral y familiar, promoviendo una cultura de la solidaridad activa.

Mitos de la piedad popular y normas oficiales

Respecto a las costumbres tradicionales de la Semana Santa, el religioso aclaró que prácticas como la prohibición de realizar actividades físicas o hablar fuerte el Viernes Santo pertenecen a la tradición social y no a normativas oficiales de la Iglesia. Sin embargo, ratificó que ese día se mantiene como una jornada obligatoria de ayuno y abstinencia para los fieles.

La institución invita a centrar el esfuerzo en la participación de las celebraciones litúrgicas y el recogimiento espiritual, dejando de lado supersticiones que, aunque arraigadas, no forman parte de la doctrina católica formal.

El valor del encuentro en el miércoles de Chipa Apo

La jornada del miércoles santo es destacada por Sosa como un momento clave para el encuentro familiar a través del tradicional Chipa Apo. Este rito, más allá de su carácter gastronómico, funciona como un ancla de identidad que permite a los ciudadanos hacer un alto en su rutina laboral.

El hermano instó a aprovechar estos feriados no solo para el descanso físico, sino para un examen de conciencia que permita elevar la calidad de las relaciones humanas en un contexto donde el agotamiento psicológico y la demanda de asistencia profesional en salud mental están en niveles críticos.

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