Utilizar herramientas limpias puede evitar la acumulación de bacterias y residuos de productos que pueden afectar el resultado final y generar problemas cutáneos, explicó la maquillista profesional Evelin López.
La limpieza regular de las brochas de maquillaje es un paso muy importante dentro de la rutina de cuidado personal, según López, ya que estas herramientas tienden a acumular bacterias y restos de productos que, con el uso continuo todos los días, pueden provocar reacciones alérgicas, acné, puntos negros e incluso afecciones oculares como conjuntivitis.
La profesional recomendó realizar una limpieza profunda cada 15 días, y complementada con una limpieza superficial después de cada uso mediante productos para la higiene.
Para un correcto mantenimiento, la especialista sugirió tres pasos básicos: utilizar un jabón de pH neutro, o que sea apto para bebés; lavar las brochas a mano o con ayuda de superficies de silicona, con movimientos circulares; y retirar el exceso de agua con una toalla limpia antes de dejarlas secar al aire libre.
López advirtió que es importante evitar dejar las brochas, esponjas o borlas en remojo por tiempo muy largo, ya que esto puede dañar el mango, o dejar restos de humedad que pueden generar moho, especialmente si es de madera o esponjas muy densas, generando un deterioro irreversible.


