El psicólogo Enrique Servín analizó por qué estas emociones se intensifican y cómo resignificar estos días.
Las fechas festivas, asociadas tradicionalmente con la unión, la familia y la celebración, no siempre se viven de manera positiva. Para muchas personas, estos momentos actúan como un algo que afecta lo emocional, poniendo en primer plano sentimientos de soledad, ausencia o duelo que durante el resto del año pueden pasar más desapercibidos.
El psicólogo Enrique Servín explicó que, en el contexto paraguayo, donde las reuniones familiares forman parte central de la cultura, quienes están lejos de sus seres queridos o atraviesan pérdidas significativas suelen experimentar con mayor intensidad el vacío emocional. “No es solo estar solo, sino sentir que se está fuera de una escena social que parece obligatoria”, señaló.
A esto se suma el impacto de las expectativas sociales y las publicidades, que suelen reforzar una imagen idealizada de familia como unida, feliz y sin conflictos. Esta representación, muchas veces alejada de la realidad, puede generar frustración, culpa o la sensación de no encajar cuando la experiencia personal no coincide con ese modelo.
La ausencia de un entorno cercano durante estas fechas también puede derivar en emociones como tristeza, nostalgia o desarraigo. En algunos casos, incluso sin una pérdida reciente, la situación puede vivirse como una carencia profunda relacionada a vínculos distantes o inexistentes.
Servín advirtió que existen señales de alerta que no deben ignorarse, por ejemplo, el aislamiento extremo, llanto frecuente, alteraciones del sueño, desmotivación o un aumento en el consumo de alcohol. A esto se suman pensamientos persistentes de desesperanza o la sensación de que “nada va a mejorar”, indicadores que requieren atención profesional.
Frente a este escenario, el especialista recomendó estrategias prácticas para atravesar estos días de manera más saludable. Entre ellas, bajar las expectativas, aceptar que no todas las fechas se viven igual y planificar actividades con sentido personal, como preparar una comida especial, salir a caminar o realizar una llamada significativa. También sugiere buscar compañía en otros espacios, amigos, vecinos o actividades comunitarias y limitar la exposición a redes sociales, que pueden intensificar la comparación.
El rol del entorno también es clave, ya que los gestos simples como un mensaje, una invitación o la escucha activa pueden marcar una diferencia significativa en quienes atraviesan estas situaciones. A nivel comunitario, generar espacios inclusivos y sin juicios contribuye a que estas fechas no se vivan como un momento de exclusión.
Por ello el proceso de aceptación personal y la posibilidad de construir nuevos vínculos aparecen como herramientas fundamentales. Reconocer la propia realidad sin juzgarse permite transitar estas fechas con menor carga emocional, mientras que abrirse a nuevas relaciones puede ayudar a resignificar el concepto de familia desde el afecto y la elección.
El psicólogo destacó que la terapia es una opción valiosa, especialmente cuando el malestar se repite cada año o se vive con intensidad. “El espacio terapéutico permite poner en palabras emociones que muchas veces se silencian, como la tristeza, el enojo o la sensación de no pertenecer”, afirmó. Además, subrayó que consultar a un profesional no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidado emocional que aún necesita mayor reconocimiento en la sociedad paraguaya.


