Sociedad

Ortorexia, cuando comer saludable deja de ser sano y se convierte en obsesión

La ortorexia es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por la preocupación excesiva por consumir únicamente alimentos considerados sanos o “correctos”.

| Por La Tribuna
La búsqueda de la alimentación “perfecta” puede afectar el bienestar.

La nutricionista Ana Riveiro explicó que, aunque suele comenzar como un intento de mejorar los hábitos, puede transformarse en un control rígido que genera ansiedad y culpa, afectando la relación con la comida.

Las personas que atraviesan esta conducta suelen desarrollar reglas estrictas sobre lo que pueden o no comer, priorizando la “pureza” de los alimentos por encima del equilibrio nutricional. Esto puede llevar a eliminar grupos enteros de la dieta sin indicación profesional, lo que con el tiempo genera una alimentación limitada y poco variada. Además, señaló que, a diferencia de otros cuadros como la anorexia nerviosa, este trastorno aún no cuenta con un reconocimiento formal en todos los manuales diagnósticos.

Riveiro indicó que este tipo de comportamiento no solo impacta en la salud física, sino también en la vida cotidiana. Muchas personas dedican una gran cantidad de tiempo a planificar sus comidas, leer etiquetas o buscar alimentos específicos, y evitan situaciones sociales donde no pueden controlar lo que van a consumir. Esta situación puede derivar en aislamiento y en una disminución de la calidad de vida.

Desde el punto de vista físico, la ortorexia puede provocar deficiencias nutricionales importantes, ya que la exclusión prolongada de ciertos alimentos limita la ingesta de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales. Esto puede afectar el nivel de energía, el sistema inmunológico y el funcionamiento general del organismo.

Además, este trastorno suele estar vinculado a factores emocionales, como la necesidad de control o el miedo a enfermar. En muchos casos, también se asocia a estados de ansiedad o a trastornos como la depresión.

La nutricionista explicó que el abordaje se centra en recuperar una relación más flexible con la comida, dejando de lado las reglas extremas y promoviendo hábitos sostenibles. También destacó la importancia de entender que la alimentación saludable no implica perfección, sino equilibrio, variedad y adaptación a la vida diaria.

Advirtió que la influencia de las redes sociales y los discursos sobre alimentación ideal pueden reforzar este tipo de conductas, instalando estándares poco realistas. Tras esto, recomendó acudir a profesionales y construir hábitos basados en información confiable, priorizando siempre el bienestar integral.

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