Este síndrome también llamado síndrome de “Susanita”, se refiere al deseo de una mujer de depender emocional y financieramente de un varón, la construcción de este modelo muchas veces comienza desde la niñez, principalmente a través de la observación del rol materno y de los mensajes culturales en el Paraguay, que refuerzan la idea de que el proyecto de vida femenino es conseguir esposo, ser madre y atender el hogar, subrayó Awada, especialista en psicología clínica y educacional.
La profesional explicó que este patrón se da mediante el aprendizaje por modelaje, si la mamá reproduce este esquema, existe una alta probabilidad de que la hija lo adopte, piense de la misma forma y tenga como objetivo a cierta edad casarse y tener hijos, las representaciones culturales, como cuentos, películas o series, refuerzan la idea de un “príncipe salvador”.
El impacto de este síndrome también se observa en la autoestima, algo que puede quedar condicionada al hecho de ser elegida o querida por un hombre, cuando este objetivo no se cumple, pueden aparecer frustración, ansiedad o sensación de fracaso, además de en relaciones de pareja, la dependencia puede traducirse en la delegación total de decisiones, lo que implica una pérdida de libertad personal.
El síndrome no es un diagnóstico clínico formal, mencionó Awada, “sino un concepto que describe conductas y creencias arraigadas y que puede generar situaciones de vulnerabilidad, cuando no existen recursos para salir de relaciones conflictivas”. En algunos casos, la idealización inicial se transforma en frustración cuando la realidad no coincide con las expectativas.
Superar este esquema implica cuestionar creencias instaladas desde la infancia, fortalecer la autonomía y comprender que la independencia financiera y emocional son claves para relaciones equilibradas y decisiones propias.


