La tendencia de replicar tutoriales de maquillaje que vemos en aplicaciones como TikTok e Instagram se ve en aumento todos los días, impulsando la idea de que esos resultados son fáciles de lograr en casa. Sin embargo, muchas personas experimentan una gran frustración al no conseguir el mismo acabado, lo que abre el debate sobre qué tan reales y aplicables son estos contenidos en la vida cotidiana.
En la actualidad, los tutoriales de maquillaje en redes sociales se posicionan como una guía rápida para aprender técnicas y tendencias. Según la maquilladora Evelyn López, no todo lo que se ve en estos videos se adapta a la realidad de cada persona. Factores como la simetría del rostro, el tipo de piel y la forma de los ojos influyen directamente en el resultado final. A esto se suma que muchos contenidos están editados, con iluminación profesional y cámaras de alta definición, lo que modifica la percepción del maquillaje y genera expectativas poco realistas.
En cuanto a tendencias, existen técnicas que no siempre son recomendables para el día a día. El maquillaje coreano que enfatiza la zona de la ojera para crear volumen puede no adaptarse a todos los rostros. López señaló que no existe un maquillaje ideal que pueda copiarse de forma universal y recomendó partir del conocimiento del propio rostro y adaptar las técnicas según las características individuales. Existen múltiples formas de lograr efectos como agrandar los ojos o afinar la nariz, pero la forma de aplicar estas técnicas debe adaptarse a la estructura facial de cada persona.
En este contexto, surge una tendencia que no se ve en cámaras: “la decepción”, cuando se intenta replicar resultados sin considerar estos factores, esa comparación con imágenes editadas o producciones audiovisuales genera una expectativa que no siempre se puede cumplir.
El aprendizaje en maquillaje requiere práctica progresiva y autoconocimiento. Reconocer las propias habilidades, respetar las características del rostro y aplicar técnicas de manera gradual permiten obtener resultados más realistas. Asumir que no todo lo que se ve en redes sociales es aplicable en la vida diaria es clave para evitar frustraciones y construir una relación más consciente con la imagen personal.


