En jornadas que combinan trabajo, estudio y múltiples responsabilidades, la alimentación se convierte en un factor clave para sostener la energía. La nutricionista Doris Villalba señaló que la clave está en incorporar proteínas, carbohidratos de buena calidad, vitaminas y grasas saludables para responder mejor a las exigencias del día.
La organización de las comidas cumple un rol central, planificar qué y cuándo comer ayuda a evitar largos períodos sin alimentación y contribuye a mantener un rendimiento físico y mental más estable. La especialista advirtió que la energía no depende solo del consumo de café, sino de una adecuada combinación de nutrientes.
En ese sentido, recomendó incluir proteínas como huevos, yogur o pollo; carbohidratos como frutas, avena o batata; además de minerales como hierro y magnesio, y grasas saludables como el omega 3, que favorecen el funcionamiento del organismo.
Uno de los errores más frecuentes es saltear comidas o recurrir a productos ultraprocesados por falta de tiempo. También es habitual concentrar la mayor ingesta en la noche, lo que puede afectar el equilibrio energético a lo largo del día.
Para evitar estas prácticas, Villalba sugirió contar con opciones simples y accesibles como frutas, yogur, avena, huevos, legumbres o frutos secos. Tener estos alimentos disponibles facilita decisiones más saludables y reduce el consumo de productos industrializados.
Particularidades en la alimentación de las mujeres
Si bien estas recomendaciones son generales, la especialista señaló que en el caso de las mujeres los requerimientos pueden variar según las etapas del ciclo hormonal. Prestar atención a estos cambios permite ajustar la alimentación y sostener mejor los niveles de energía y bienestar.
Una alimentación planificada permite incorporar los nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo. Entre los alimentos recomendados se encuentran frutas y verduras, carnes, legumbres, yogures con alto contenido de proteína y cereales integrales. También destacan los frutos secos, que aportan nutrientes y ayudan a mantener la saciedad en porciones adecuadas.
Además de la alimentación, factores como el descanso, la hidratación y el manejo del estrés influyen directamente en los niveles de energía. Por ello, la especialista recomendó iniciar con cambios simples, como mejorar el desayuno, incorporar meriendas saludables y aumentar el consumo de agua.
Resaltó que no se trata de comer más, sino de comer mejor, mantener el equilibrio, planificar las comidas y priorizar alimentos naturales que permiten sostener la energía y el bienestar a lo largo del día.


