El dolor durante la menstruación es frecuente, pero cuando se vuelve incapacitante puede indicar alteraciones hormonales. La doctora Lourdes Santacruz explicó cuándo deja de ser un síntoma habitual.
El dolor menstrual intenso afecta a muchas mujeres cada mes, pero no siempre debe considerarse parte del proceso normal. La doctora Lourdes Santacruz advirtió que cuando los cólicos interfieren con la vida diaria o se presentan con gran intensidad es necesario prestar atención.
La especialista señaló que los cólicos leves pueden formar parte del ciclo menstrual. Sin embargo, cuando el dolor se vuelve incapacitante deja de ser esperable. Esto ocurre cuando las molestias impiden realizar actividades cotidianas o se acompañan de síntomas como náuseas, vómitos, sudoración fría o episodios de diarrea.
Desde el punto de vista fisiológico, este cuadro suele estar asociado a un desequilibrio hormonal. Santacruz dijo que existe un predominio del estradiol frente a niveles bajos de progesterona. Ambas hormonas deben mantenerse en equilibrio para un funcionamiento adecuado del ciclo, pero cuando la progesterona es insuficiente, el estradiol actúa con mayor intensidad, lo que puede generar más dolor y sangrado abundante.
Ante esta situación, la especialista recomienda no naturalizar el dolor severo y adoptar hábitos que ayuden a regular el ciclo. Una alimentación equilibrada, baja en sodio, una adecuada hidratación, la actividad física regular y el descanso suficiente contribuyen a disminuir los síntomas.
Si bien ciertos cambios durante la menstruación forman parte del funcionamiento normal del cuerpo, el dolor intenso no debe ser ignorado. Reconocer los signos y consultar a tiempo permite mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones a largo plazo.


