Durante el período menstrual es habitual que se registre un aumento de peso que puede ir de entre 500 gramos y 2 kilogramos. La profesional de la salud explicó que se trata de una variación directamente vinculada a los cambios hormonales propios del ciclo. Este incremento no responde a una acumulación de grasa, sino a la retención de líquidos que el organismo experimenta en esos días, producto de la alta cantidad de estradiol en las hormonas que influyen en la retención hídrica del cuerpo.
Este proceso suele manifestarse junto a otros síntomas, como hinchazón abdominal, sensación de pesadez e incomodidad corporal. “Esto se suma, en muchos casos, un aumento del apetito o la aparición de antojos, especialmente por alimentos dulces y ricos en carbohidratos”, impulsados por cambios hormonales y metabólicos. Estas sensaciones pueden generar la percepción de un aumento mayor de peso, aunque en términos reales se trata de un fenómeno temporal.
Una vez finalizada la menstruación, el organismo comienza a regularse y elimina progresivamente el exceso de líquidos retenidos, lo que permite que el peso vuelva a sus valores habituales sin necesidad de intervenciones extremas. Este comportamiento forma parte del funcionamiento normal del cuerpo y no representa un problema de salud en sí mismo, sino una respuesta fisiológica esperable.
En este contexto, la especialista destacó la importancia de sostener hábitos saludables que ayuden a atravesar este proceso con mayor bienestar. Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes y baja en sodio, junto con una adecuada hidratación, contribuyen a reducir la retención de líquidos y mejorar la sensación general del cuerpo. Asimismo, la actividad física regular y el descanso adecuado favorecen el equilibrio hormonal y el correcto funcionamiento del organismo.
La fórmula es simple indicó Santacruz. “Cuanto más sano se esté por dentro, más se refleja por fuera”, agregó. El bienestar integral no solo impacta en la salud física, sino también en la apariencia, ya que un organismo equilibrado tiende a proyectar una imagen más vital y saludable. En este sentido, el cuidado diario y la atención al propio cuerpo permiten no solo transitar mejor los cambios del ciclo menstrual, sino también sostener una mejor calidad de vida a largo plazo.










