La mantequilla de maní comienza a consolidarse como un alimento funcional dentro de la alimentación diaria. Diversos estudios en nutrición, entre ellos investigaciones publicadas en revistas como The American Journal of Clinical Nutrition, señalan que su consumo moderado puede aportar beneficios metabólicos y contribuir al control del apetito.
Estos trabajos destacan que su composición rica en grasas monoinsaturadas, proteínas y fibra favorece la saciedad, lo que puede ayudar a regular la ingesta calórica total. En ese sentido, incluir pequeñas porciones en la dieta podría reducir el consumo de alimentos con menor valor nutricional.
Además, investigaciones impulsadas por instituciones como la Escuela de Salud Pública de Harvard indican que el consumo regular de frutos secos y sus derivados, como la mantequilla de maní, se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a su perfil lipídico, que contribuye a mantener niveles adecuados de colesterol.
Rommy González, nutricionista clínica y deportiva, coincide en que no todos los productos ofrecen los mismos beneficios. Recomendó optar por mantequilla de maní natural, sin azúcares añadidos ni grasas trans, ya que estos componentes pueden alterar su valor nutricional.
Destacó que pese a sus propiedades, se trata de un alimento calórico. Por ello, su incorporación debe ser moderada y formar parte de una dieta equilibrada, sin desplazar otros grupos esenciales. Resaltó que se pueden optar además por frutos secos como almendras o castañas.


