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Reconstrucción mamaria, una cirugía que devuelve forma y bienestar a las mujeres

La cirugía mamaria no solo tiene un objetivo estético, también cumple un rol reconstructivo importante en pacientes que debieron someterse a una rese…

| Por La Tribuna
Cirugías adaptadas a las necesidades de cada mujer. (Lifestock)

La cirugía mamaria no solo tiene un objetivo estético, también cumple un rol reconstructivo importante en pacientes que debieron someterse a una resección o amputación de la mama o por cambios producidos por el embarazo y la lactancia, explicó el cirujano plástico Rodrigo Franchi.

El especialista señaló que, a lo largo de la vida de una mujer, las glándulas mamarias atraviesan distintos cambios hormonales que pueden provocar pérdida de volumen o modificaciones en la forma del pecho. En estos casos, los cirujanos pueden recurrir a distintas técnicas para recuperar la estructura de la mama, como la colocación de implantes mamarios o la reestructuración de la glándula sin prótesis, mediante el levantamiento y acomodamiento del tejido interno.

Por ejemplo, en pacientes con cáncer de mama, la reconstrucción depende principalmente del tipo de lesión y del momento en que se realice la cirugía. Según explicó Franchi, cuando la reconstrucción se realiza tiempo después de la intervención oncológica, algunas pacientes pueden llegar a la consulta sin tejido mamario e incluso con falta de piel en la zona afectada. Frente a este escenario, existen diferentes alternativas reconstructivas.

Una de las técnicas consiste en utilizar tejidos propios de la paciente, conocidos como colgajos. Estos pueden obtenerse de distintas zonas del cuerpo, como la región abdominal o la espalda. Además, también es posible utilizar grasa de la propia paciente y, en algunos casos, combinar estas técnicas con implantes mamarios para ayudar a formar nuevamente la mama.

El especialista también destacó que la edad de la paciente puede influir en los resultados del procedimiento, en mujeres jóvenes, los tejidos suelen presentar mayor elasticidad, lo que facilita la reconstrucción y mejora el resultado estético. Por este motivo, cuando el diagnóstico de cáncer de mama se realiza en pacientes jóvenes y la condición médica lo permite, muchos profesionales recomiendan realizar la reconstrucción en la misma cirugía en la que se retira la lesión.

En relación con el posoperatorio, Franchi explicó que la recuperación suele ser relativamente rápida. Las pacientes que realizan trabajos de oficina pueden reincorporarse a sus actividades entre siete y diez días después de la cirugía. Sin embargo, para retomar ejercicios físicos más exigentes, como actividades de gimnasio o movimientos que involucren pecho, brazos y hombros, se recomienda esperar aproximadamente dos meses para permitir una correcta cicatrización.

Durante las primeras 48 horas posteriores a la intervención aconsejó evitar una ducha completa. A partir del quinto o séptimo día, la paciente puede bañarse con normalidad y lavar la herida quirúrgica. En ese sentido, el especialista indicó que lo más recomendable es dejar que el agua corra sobre la zona operada, o también se puede utilizar agua con jabón neutro, siempre asegurando que la herida se mantenga limpia y bien seca después del lavado.

De esta manera, la reconstrucción mamaria se presenta hoy como una alternativa que no solo busca mejorar la apariencia estética, sino también contribuir a la recuperación física y emocional de las pacientes. Los avances en las técnicas quirúrgicas y el trabajo conjunto entre especialistas permiten ofrecer tratamientos cada vez más personalizados, adaptados a las necesidades de cada mujer.

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