El término ghosting se volvió cada vez más popular en los últimos años y hoy aparece con frecuencia en conversaciones sobre relaciones y vínculos afectivos. En redes sociales el concepto se difundió rápidamente y muchas personas comenzaron a hablar de esta práctica, que consiste en cortar el contacto de forma repentina y sin explicación, algo que en ciertos contextos llegó incluso a naturalizarse, mencionó María José Segovia psicóloga con años de experiencia.
Dentro de esta dinámica surge el ghosting, una conducta que consiste en desaparecer de la comunicación sin dar explicaciones. La persona deja de responder mensajes o evita cualquier tipo de contacto. Para quien atraviesa esa situación, la experiencia suele generar desconcierto, ya que no hay un cierre claro ni una conversación que explique qué ocurrió. Esa ausencia de respuesta deja preguntas abiertas y dificulta comprender por qué se interrumpió el vínculo.
Las consecuencias emocionales pueden ser significativas, explicó Segovia, el silencio repentino puede generar sentimientos de rechazo, frustración o inseguridad. En muchos casos también afecta la autoestima, porque la persona comienza a cuestionarse a sí misma y a buscar explicaciones sobre lo sucedido.
Además, el impacto no siempre se limita al momento inmediato, el ghosting puede influir en futuras relaciones, ya que la experiencia de ser ignorado sin explicación puede generar desconfianza o temor al iniciar nuevos vínculos. Algunas personas se vuelven más cautelosas o temen que la situación vuelva a repetirse, lo que puede dificultar la apertura emocional en relaciones posteriores.
Muchas veces el comportamiento responde a dificultades del propio individuo para enfrentar conversaciones incómodas o expresar decisiones con claridad. Frente a estas experiencias, la especialista recomendó, “Mantener expectativas realistas, evitar la autoculpabilización y fortalecer los vínculos basados en la comunicación directa”.
Aunque el ghosting se haya instalado como un término habitual en el lenguaje cotidiano, su impacto demuestra que las relaciones siguen necesitando diálogo, respeto y responsabilidad afectiva. En un mundo donde las interacciones pueden volverse más rápidas y superficiales, la claridad en la comunicación continúa siendo una de las bases fundamentales para construir vínculos saludables.


