La aplicación de tratamientos como el alisado sobre un cabello decolorado en poco tiempo puede debilitar la fibra capilar y provocar daños en la estructura del cabello, ya que ambos procesos son químicos y actúan directamente sobre la fibra del cabello.
La estilista Dolly Fernández explicó que estos procedimientos alteran la estructura del cabello, la decoloración abre la cutícula y elimina los pigmentos de melanina, lo que puede afectar los enlaces disulfuro presentes en la fibra capilar. Por su parte, los alisados con formol también actúan sobre estos enlaces para modificar la forma natural del cabello.
Cuando ambos tratamientos se realizan sin el tiempo adecuado de recuperación, el cabello puede sufrir daños importantes como rotura, sequedad extrema y pérdida de elasticidad. Además, un cabello sobreprocesado puede presentar una textura gomosa, falta de brillo, puntas abiertas y mayor facilidad para romperse al estirarlo.
Ante este escenario, la profesional recomendó esperar entre 15 días y un mes entre un procedimiento y otro, además de mantener una hidratación adecuada durante ese período para ayudar a la recuperación del cabello.
En cuanto al mito general sobre si es posible realizar ambos procedimientos, la profesional explicó que sí se pueden combinar, pero es importante respetar el orden y los tiempos adecuados para evitar daños en el cabello.
Recomendó realizar primero la decoloración, ya que este proceso abre la cutícula del cabello para eliminar o aclarar el pigmento natural. Una vez completado ese paso y evaluado el estado del cabello, se puede proceder con el alisado. De esta manera, el profesional puede trabajar sobre una fibra capilar ya tratada y aplicar los productos de forma más controlada, reduciendo el riesgo de quiebre o debilitamiento.
Asimismo, señaló que actualmente existen alternativas menos agresivas que permiten obtener resultados similares sin someter al cabello a procesos químicos tan intensos. Entre ellas mencionó los alisados orgánicos, que suelen contener ingredientes más suaves, y las coloraciones tono sobre tono, que no utilizan amoníaco y actúan de manera más superficial sobre la fibra capilar.


