La estimulación del nervio vago se volvió tendencia en redes sociales como una supuesta herramienta para reducir el estrés. La ciencia reconoce su papel en la regulación del organismo, aunque advierte que muchos de los métodos difundidos simplifican un sistema biológico mucho más complejo.
El nervio vago forma parte del sistema nervioso autónomo y conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Su función principal está asociada al sistema parasimpático y es ayudar al cuerpo a recuperarse después de situaciones de tensión.
Cuando este sistema se activa, el organismo reduce la frecuencia cardíaca, mejora la digestión y favorece un estado de relajación. Por esa razón, el nervio vago comenzó a estudiarse como un elemento clave en la regulación del estrés, depresión y otros, según señalan en un artículo publicado por Frontiers in Psychiatry.
Algunas investigaciones científicas muestran que la estimulación vagal puede influir en la respuesta emocional y disminuir ciertos niveles de ansiedad. Incluso existen tratamientos médicos que utilizan impulsos eléctricos sobre este nervio para casos específicos.
Sin embargo, especialistas señalan que muchas de las técnicas populares difundidas en redes sociales, como ejercicios específicos o prácticas rápidas para “activar” el nervio vago carecen de evidencia suficiente sobre su eficacia directa.
La evidencia científica coincide en que prácticas como la respiración profunda, la actividad física y la meditación pueden ayudar a regular el sistema nervioso, aunque forman parte de un enfoque más amplio para el manejo del estrés y no de una solución inmediata.


