La forma en que se organizan las comidas influye directamente en el aumento de peso y en el desarrollo de enfermedades metabólicas. La doctora Luz Diana Vázquez Vera, especialista en Diabetología, explicó durante una entrevista a La Tribu 650 AM, que muchos hábitos alimentarios arraigados en la vida cotidiana contribuyen a elevar el consumo de calorías y de azúcar sin que las personas lo perciban.
Los hábitos alimentarios cotidianos desempeñan un papel central en el aumento del sobrepeso y la obesidad. Según explicó la endocrinóloga Luz Vázquez, uno de los principales problemas se encuentra en la forma en que se combinan los alimentos durante las comidas, especialmente cuando se consumen varios carbohidratos al mismo tiempo.
La especialista señaló que en muchas mesas paraguayas es habitual acompañar un plato principal con mandioca, arroz, papa o fideos de manera simultánea. Cuando estos alimentos se consumen juntos, el organismo recibe una elevada carga de carbohidratos que rápidamente se transforma en azúcar en sangre, lo que favorece el aumento de peso y altera el metabolismo.
Otro factor que influye es el orden en que se consumen los alimentos. Vázquez explicó durante el programa “Tribu Nativa”, que comenzar la comida con verduras permite disminuir el impacto de los carbohidratos en la glucosa. Las verduras funcionan como una especie de barrera que ralentiza la absorción del azúcar y ayuda a mantener valores más estables.
La médica aclaró que mejorar la alimentación no implica eliminar los platos tradicionales. Señaló que comidas típicas como guisos, puchero o vori-vori pueden formar parte de una dieta equilibrada si se ajustan las porciones y se eligen adecuadamente los ingredientes. Incorporar carne magra, aumentar la cantidad de verduras y evitar las frituras son algunas de las modificaciones que permiten reducir el aporte calórico.
También advirtió sobre el consumo frecuente de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Jugos industriales, gaseosas y snacks contienen grandes cantidades de azúcar y calorías que se suman al resto de la alimentación diaria. En muchos casos, un jugo envasado puede aportar varias cucharadas de azúcar sin que la persona sea consciente de ello.
“Las bebidas azucaradas, jugos, gaseosas, por su parte, no solo incrementan el peso, sino que también promueven la resistencia a la insulina, un factor clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2”, destacó.
Vázquez destacó que pequeños cambios sostenidos pueden generar grandes diferencias en la salud. Elegir métodos de cocción como horno, parrilla o vapor en lugar de frituras, moderar las porciones de carbohidratos y priorizar alimentos frescos son estrategias que ayudan a controlar el peso y mejorar el metabolismo.
“El camino hacia un peso saludable y un metabolismo equilibrado se logra a través de un enfoque personalizado, prescrito por médicos entrenados, con empatía y un abordaje multidisciplinario, donde cada persona recibe el cuidado adecuado y seguro para su realidad”, resaltó.
La especialista insistió en que el objetivo no es seguir dietas estrictas ni costosas, sino construir una forma de alimentación equilibrada que pueda mantenerse a largo plazo dentro de la realidad cotidiana de cada familia.


