Várices y arañas vasculares, ¿qué son y cuáles son los factores que influyen?

Existe la creencia de que las várices y las arañas vasculares aparecen principalmente por el uso de tacones o por razones estéticas. Sin embargo, el …

| Por La Tribuna
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La genética cumple un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad.

Existe la creencia de que las várices y las arañas vasculares aparecen principalmente por el uso de tacones o por razones estéticas. Sin embargo, el flebólogo César Catana explicó que se trata de manifestaciones de una enfermedad venosa que está vinculada principalmente a factores genéticos y al funcionamiento del sistema circulatorio.

Las várices son venas dilatadas y tortuosas que suelen aparecer en las piernas y se vuelven visibles bajo la piel. Según el doctor Catana, pueden generar síntomas como pesadez al final del día, ardor, cansancio en las piernas, calambres nocturnos o hinchazón, y una dificultad en el retorno de la sangre hacia el corazón.

Las arañas vasculares, en cambio, son venas pequeñas y superficiales que se observan como líneas rojizas o azuladas similares a una telaraña. En muchos casos generan preocupación por su aspecto visual, aunque también pueden ser una señal inicial de alteraciones en el sistema venoso.

El profesional explicó que el sistema venoso cuenta con válvulas que ayudan a que la sangre circule desde las piernas hacia el corazón. Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, la sangre puede acumularse en las venas, lo que provoca su dilatación y la aparición de várices.

La genética cumple un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad, incluso en personas jóvenes. Si existen antecedentes familiares, aumenta la probabilidad de presentar debilidad en las paredes venosas o en sus válvulas. “Muchas veces el paciente se pregunta ¿por qué me ocurre a mí si soy joven y me cuido? La respuesta con frecuencia está escrita en la historia familiar”, destacó el especialista. A esto pueden sumarse factores como permanecer muchas horas de pie o sentado, el sedentarismo, el sobrepeso y algunos cambios hormonales.

En cuanto al tratamiento, uno de los procedimientos más utilizados es la ablación endovenosa con láser. Esta técnica, indicó el profesional, consiste en introducir una fibra láser dentro de la vena afectada para generar calor controlado que cierre la vena dañada y permita que la sangre circule por otras venas sanas. Con el tiempo, la vena tratada es absorbida por el organismo, con una tasa de éxito del 98% en las venas tratadas.

Dijo además que, aunque la vena tratada no vuelve a abrirse, la enfermedad venosa es crónica, con los años pueden aparecer nuevas várices en otras venas, especialmente en personas con predisposición genética.

Sobre el uso de tacones altos y ropa ajustada, el flebólogo señaló que no son la causa directa de las várices. Sin embargo, pueden favorecer su aparición o empeorar los síntomas en personas predispuestas. Los tacones modifican la postura y pueden dificultar el retorno de la sangre, especialmente si se utilizan durante muchas horas, la ropa muy ajustada también puede comprimir ciertas venas y ralentizar la circulación de la sangre.

El especialista en tratamientos para las venas señaló que reconocer a tiempo los síntomas y consultar ante los primeros cambios visibles en las venas es importante para evaluar el estado del sistema venoso y definir el tratamiento adecuado contra las arañas y várices.

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