Después de una exposición prolongada al sol, la piel sufre daños que afectan su barrera protectora, quedando sensible, inflamada y propensa a irritaciones. Intentar acelerar la recuperación mediante exfoliación, especialmente con productos caseros, puede agravar el daño y retrasar la reparación natural de la piel, explicó Noemí Daponte, médica dermatóloga.
La profesional explicó que existen alternativas seguras como las cremas que contienen urea al 10% o ácidos suaves como el glicólico o láctico que pueden ayudar a mejorar la textura de la piel y favorecer la renovación celular sin provocar irritación adicional. Sin embargo, incluso estos productos deben utilizarse con precaución y siguiendo las indicaciones de un dermatólogo.
Daponte destacó que ante quemaduras solares intensas o si se busca utilizar tratamientos despigmentantes, la consulta con un especialista en dermatología es fundamental para asegurar que la piel reciba el cuidado adecuado, evitando complicaciones como manchas, irritaciones o daño crónico que podrían resultar de un manejo inapropiado en casa.
Por otro lado, advirtió que los exfoliantes caseros que contienen ingredientes como café, limón, bicarbonato de sodio, azúcar o miel pueden ser especialmente riesgosos para la piel. Estos preparados no permiten controlar la concentración de los compuestos activos, lo que puede provocar enrojecimiento, ardor, dolor, descamación e incluso dermatitis de contacto.
Por ello, su uso no está recomendado después de quemaduras solares, ni siquiera para intentar “aclarar” manchas o devolver un tono uniforme a la piel. “No se puede controlar estos parámetros y a veces puede ser contraproducente”, aseguró.
La clave para recuperar la piel tras el sol es la hidratación, el uso de productos calmantes y protectores solares. De esta forma se evitan prácticas agresivas como la exfoliación casera hasta que la piel haya recuperado su integridad.


