En un contexto donde la vida social ocupa un lugar central, encontrar un punto medio entre el cuidado personal y el disfrute se vuelve fundamental.
Patricia López, nutricionista, explicó que la clave está en construir una alimentación flexible, basada en la constancia y no en la perfección. La especialista sostuvo que una semana organizada, con comidas nutritivas, alimentos de calidad y porciones adecuadas, permite integrar salidas y comidas especiales sin afectar el equilibrio general.
Una comida diferente durante el fin de semana no arruina el proceso si los hábitos diarios son saludables, comentó la nutricionista Patricia López. Sin embargo, advirtió que el mayor problema aparece cuando se pasa de la restricción extrema al descontrol. Por eso, recomendó respetar horarios, priorizar alimentos de buena calidad y disfrutar con moderación, evitando la lógica del “todo o nada”.
Entre los errores más frecuentes, la nutricionista mencionó la restricción de la alimentación durante el día para “compensar” una salida, creer que existen alimentos prohibidos y subestimar el impacto de las bebidas, el picoteo previo o las porciones. Según López, planificar y no llegar a los eventos con hambre extrema es clave para tomar mejores decisiones.
Tras una comida social abundante, la especialista subrayó que dejemos de lado la culpa y retomemos la rutina habitual en la siguiente comida. Hidratarse correctamente, volver a los horarios regulares y priorizar verduras y proteínas permite mantener el equilibrio sin recurrir a restricciones. La alimentación saludable, sostiene, se construye en el promedio de los hábitos diarios y no en un solo día.
Como por ejemplo a la hora de salir a comer, López sugirió optar por platos que incluyan verduras y proteínas como carne vacuna, pollo o pescado, preferir preparaciones a la plancha, al horno o grilladas, y prestar atención a las porciones. Compartir entradas o postres también puede ser una buena estrategia para disfrutar sin excederse.
En eventos largos, como fiestas o reuniones familiares, aconsejó comer algo liviano antes, servirse en un plato pequeño y una sola vez, elegir lo que realmente apetece y comer despacio. Alternar con agua, moverse y socializar ayuda a que el foco no esté únicamente en la comida.
Para la nutricionista, el mejor camino para construir hábitos saludables sostenibles es adoptar un plan que se pueda mantener en el tiempo. Flexibilidad, planificación y constancia forman la base de un estilo de vida equilibrado, donde comer bien, moverse, descansar y disfrutar conviven en armonía.



