Las marcas de acné, que en muchas ocasiones causan incomodidad, pueden ser eliminadas con diferentes tipos de procedimientos en la actualidad. Los tratamientos varían según el tipo de lesión y su profundidad en la piel.
Noemí Daponte, médica especializada en el área de dermatología, explicó que la elección depende del tipo de marca y de la evaluación.
El tratamiento de las marcas de acné depende, en primer lugar, del tipo y la profundidad de la lesión. El acné, según la profesional, se clasifica en leve, moderado y severo. Las formas leves suelen presentar lesiones superficiales, como pústulas y pápulas. Cuando no se utiliza protector solar, especialmente en pieles morenas, estas lesiones pueden dejar manchas al exponerse al sol. Además, manipular los granos favorece la aparición de hiperpigmentaciones.
En los casos moderados y severos, las lesiones son más profundas, similares a quistes, lo que incrementa la inflamación y el riesgo de cicatrices. Estas pueden ser de distintos tipos, en pica hielo o “ice pick”, que son deprimidas y profundas; en cajita o “box”, con bordes más definidos; onduladas; e hipertróficas, que son elevadas y más gruesas.
Para las manchas, la doctora Noemí mencionó que el tratamiento puede iniciarse con el uso constante de protector solar y despigmentantes. En cuanto a las cicatrices, existen diferentes opciones. Entre las más básicas se encuentran las cremas derivadas de la vitamina A, como la tretinoína y el adapaleno, así como los peelings, que consisten en la aplicación de ácidos controlados que generan descamación y renovación cutánea, con el objetivo de lograr una piel más uniforme.
La especialista mencionó que también se emplean láseres ablativos, como el CO2, que producen columnas de vaporización en la piel y estimulan la remodelación de la cicatriz. Otra alternativa es el microneedling o microagujas que, según indicó, se usan con estímulo mecánico que favorece la regeneración y mejora la textura.
La finalidad de estos tratamientos es generar una inflamación controlada para remodelar la piel y mejorar el relieve, ya sea en cicatrices hundidas o elevadas. Durante la etapa posterior, la dermatóloga Noemí Daponte recomendó no retirar manualmente las pieles en proceso de descamación y mencionó que el uso de jabones suaves no abrasivos, cremas hidratantes, la suspensión temporal de ciertos ácidos y el uso del protector solar cada dos horas es lo primordial.
La especialista indicó que muchos de estos tratamientos se evitan en épocas de calor intenso, ya que la exposición solar puede provocar manchas. El objetivo final de recurrir a estos tratamientos debe ser para mejorar la textura y el tono de la piel sin generar nuevas alteraciones, por lo que cada caso requiere una evaluación inicial y un plan estructurado según el tipo de marca y la condición cutánea.



