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¿Realmente engorda la cerveza? Mitos y verdades sobre la grasa abdominal

La idea de que la cerveza “engorda” forma parte del imaginario popular. Sin embargo, desde la evidencia científica, el aumento de peso no depende de …

| Por La Tribuna
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La cerveza no produce aumento de grasa corporal por sí sola.

La idea de que la cerveza “engorda” forma parte del imaginario popular. Sin embargo, desde la evidencia científica, el aumento de peso no depende de una bebida aislada, sino del balance energético total y del estilo de vida. La nutricionista Sandra Laconich explicó cómo funciona la ingesta de esta bebida en el organismo.

La cerveza no produce aumento de grasa corporal por sí sola, aclaró la nutricionista Sandra Laconich. El incremento de peso está relacionado con el exceso calórico sostenido en el tiempo, la baja actividad física y la calidad global de la alimentación.

Un vaso de 330 mililitros aporta aproximadamente entre 130 y 150 calorías. El alcohol contiene 7 kilocalorías por gramo, una densidad energética mayor que los carbohidratos o las proteínas. “El problema no es solo la cantidad, sino la frecuencia”, señaló. El consumo habitual favorece la acumulación de grasa visceral, especialmente cuando se combina con sedentarismo.

La llamada “panza cervecera” no es consecuencia directa de la bebida, sino del exceso calórico crónico. Además, el organismo prioriza metabolizar el alcohol, lo que inhibe temporalmente la oxidación de grasas. “Cuando el hígado procesa alcohol, se detiene la quema de grasa y aumenta el apetito”, explicó la especialista. Esa combinación facilita el almacenamiento de grasa abdominal.

En cuanto a las versiones light, contienen entre 20 y 35 por ciento menos calorías debido a su menor contenido de carbohidratos. No obstante, el efecto final dependerá del volumen consumido.

Otro punto clave es el contexto, ya que las frituras, picadas y alimentos hipercalóricos que suelen acompañar el consumo de cerveza representan una carga energética mayor que la bebida en sí. “Muchas veces se ignoran las calorías líquidas y no se considera la frecuencia”, advirtió.

Las personas sedentarias, con resistencia a la insulina, síndrome metabólico o hígado graso presentan mayor riesgo de aumento de peso ante el consumo regular de alcohol.

En Paraguay, el 57,7% de la población declaró haber consumido alcohol en los últimos 30 días y aproximadamente una de cada cuatro personas presenta consumo excesivo. El consumo per cápita estimado es cercano a 8,8 litros de alcohol puro por adulto al año. En paralelo, cerca del 69% de los adultos presentan exceso de peso y uno de cada tres vive con obesidad. La inactividad física y los hábitos alimentarios inadecuados potencian el riesgo metabólico.

Para Laconich, la cerveza puede incluirse en una alimentación equilibrada si el consumo es ocasional y moderado. Recomendó evitar beber a diario, no hacerlo en ayunas, mantenerse hidratado y acompañar con alimentos saludables.

Sandra Laconich, nutricionista.
Sandra Laconich, nutricionista.

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