En Paraguay, el verano se caracteriza por altas temperaturas, elevada humedad y fuerte exposición al sol, condiciones que, según especialistas en dermatología, ocasionan la deshidratación de la piel, especialmente en los talones. Durante esta temporada, el uso frecuente de sandalias y calzados abiertos aumenta la exposición al sol, al polvo y al roce, lo que hace la aparición de grietas y fisuras.
Según especialistas, las grietas en los talones se originan principalmente por la falta de hidratación, la sudoración excesiva y el engrosamiento progresivo de la piel, factores que se intensifican con el calor extremo característico del verano paraguayo. Además, caminar descalzo y el contacto con superficies calientes aumentan la pérdida de elasticidad, facilitando la formación de fisuras dolorosas.
Para evitar esto, se recomienda mantener una rutina diaria de cuidado que incluya la aplicación de cremas hidratantes específicas para pies, preferentemente con urea, ácido láctico o manteca de karité. También la exfoliación suave una o dos veces por semana ayuda a eliminar las células muertas, mejorar la textura de la piel y favorecer la absorción de los productos humectantes.
Por otro lado, la hidratación interna también cumple un rol clave, beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a conservar la elasticidad cutánea y prevenir la sequedad, especialmente durante jornadas de calor intenso. En cuanto al calzado, los expertos aconsejan alternar sandalias con zapatos cómodos y transpirables, que protejan los talones del roce excesivo y del impacto directo del sol.
Los baños de pies con agua tibia y sal o aceites naturales pueden complementar el cuidado diario, aportando suavidad y alivio. Ante la presencia de grietas profundas, sangrado o dolor persistente, recomiendan consultar con un dermatólogo o podólogo, a fin de evitar infecciones y complicaciones mayores.


